La segunda edición de Operación Triunfo estuvo presentada por Carlos Lozano
Televisión
La ganadora de 'Operación Triunfo' que trabaja como administrativa para hacer una «cura de ego»
«Llevo casi un añito y medio trabajando de cara al público y ha sido muy duro», confesaba en una entrevista
Ganar un concurso de televisión no siempre te asegura una vida de éxito como artista. Que se lo digan si no a los ganadores de Operación Triunfo, que tienen hasta su propia maldición. Más de una decena ha conseguido alzarse vencedor en el concurso, ero muy pocos han conseguido una carrera en la industria de la música.
Hace tan solo unas semanas Sergio Rivero, ganador de la edición de 2005, confesaba en una entrevista que el dinero del premio, 300.000 €, en realidad era un «préstamo» que después tenía que devolver. Más allá de este tipo de polémicas, hay quien, a pesar de conseguir vivir de la música decide abandonarla por un motivo u otro. Este es el caso de Ainhoa Cantalapiedra.
La concursante se hizo con el galardón en la segunda edición de OT y, aunque durante estos años se ha mantenido en el candelero con su música y su participación en otros programas como Supervivientes, en la actualidad su día a día difiere de la de cualquier estrella del pop.
«Llevo casi un añito y medio trabajando de cara al público porque me ha salido de ahí. Porque me apetecía trabajar mi parte del ego y ha sido duro. Muy duro», confesaba la intérprete de forma reciente en una entrevista a El despertador de RNE. «Trabajo como auxiliar administrativo en la Clínica Sandoval de Madrid», un centro de salud especializado en la prevención, diagnóstico y el tratamiento de las infecciones de transmisión sexual.
«No lo necesitaba, ha sido por elección. Aunque sí cobro, trabajo en la música y vivo de ello, pero quería trabajar mi ego. Quería aprender la experiencia», explicó antes de relatar su experiencia en el concurso y su relación actual con sus compañeros de edición. «Las relaciones son de dos y yo no voy a hacer el trabajo de otra persona», en referencia a su sonada disputa con Vega. «Eso era televisión y tenían que hacer morbito del bueno. Vega y yo hicimos las paces como personas maduras».
De forma paralela a su trabajo en la clínica, la artista está en plena promoción de su nuevo single, Esa mujer, que ha llevado a cabo junto a Fernando Moreno y que forma parte de su quinto disco de estudio, Arrastrando un cadáver.
El caso de Lucas Curotto
Cantalapiedra no es la única que en los últimos meses desveló su trabajó más allá del ámbito artístico. En junio, también salió a la luz que el quinto finalista de Operación Triunfo 2023, Lucas Curotto, trabajaba como camarero en un bar de Chamberí. «Me parece que hay que normalizar este tipo de situaciones. Amigos, estos han sido unos años muy locos, desde que llegué a España. Después de que salí del programa, comenzó este sueño, que tengo desde pequeño, que es la música. OT fue una experiencia hermosa. Y es lo más loco a lo que he sobrevivido. Pero después me tocó enfrentarme a este mundo nuevo, que es muy difícil», escribió en redes sociales.
«Tengo el privilegio de poder decir que estoy en la música, que hice una gira y sigo cantando. No he bajado los brazos. Pero esto es una montaña rusa. Yo siento que me está yendo de puta madre», apuntó. «Pero hay veces en que este trabajo no da. Hay veces en que no es suficiente. Sobre todo, económicamente. Y uno tiene que pagar el alquiler, seguir adelante. Seguir viviendo. Hubo un momento en que dije ‘no puedo dedicarme únicamente a esto, hay que currar, hay que buscarse la vida’. Y la manera de hacerlo era buscarme otro trabajo, además de meterle pasión a mi sueño, por el que jamás dejaré de luchar».