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Iñaki Urdangarin, en la entrevista realizada por Jordi Évole

Televisión

Urdangarin se sincera en 'Lo de Évole' y señala por qué llama a su exmujer Doña Cristina

Una elección que evidenció una voluntad explícita de mantener distancia

La visita de Iñaki Urdangarin a Lo de Évole supuso uno de los momentos televisivos más comentados de la temporada. En una entrevista larga y sin estridencias, Jordi Évole conversó con el exduque de Palma sobre su trayectoria vital, desde los años de éxito hasta su condena por el caso Nóos, pasando por su etapa en prisión y su actual relación con su exmujer, la Infanta Cristina, a la que se refirió en todo momento como Doña Cristina.

Urdangarin abrió la entrevista con una reflexión que marcó el tono del programa: «Mi vida empezó como un cuento de hadas y acabó convirtiéndose en una pesadilla». A partir de ahí, fue desgranando una visión introspectiva de su pasado, reconociendo errores y asumiendo el impacto que sus decisiones tuvieron tanto en su entorno como en la institución a la que estuvo ligado durante años.

«Me contagié de deseos y necesidades que nunca había tenido. Me abandoné a la inercia de un sistema que me envolvió, pero nunca terminó de aceptarme (...) Vives esas circunstancias en las que todo va bien, en el que eres una persona de éxito, todo te sonríe», explicó. «La ambición, el intentar más, es un aspecto que me contagió. Tomé decisiones que no me hacían ninguna falta. Me alejó del Iñaki del deporte y del de antes del deporte. Tienes recursos, tienes éxito, vives en un entorno pudiente y te contagias y dices, quiero pertenecer a esto y no me hacía ninguna falta»

Uno de los bloques centrales se centró en su paso por prisión. Urdangarin relató la experiencia desde una óptica personal, alejada del sensacionalismo: «Asumí mis errores y también acepté que asumí muchos ajenos, y nunca voy a reclamar corresponsabilidades que consideraría justas».

La entrevista abordó de forma directa el final de su matrimonio con la Infanta Cristina. Urdangarin fue claro al asumir responsabilidades: «Doña Cristina ha sido una persona importantísima en mi vida y no me arrepiento de nada de lo que nos ha sucedido en los 24 años de convivencia. Me quedo con el lado de la moneda de las cosas buenas. El resultado es altísimamente satisfactorio».

Llamó especialmente la atención el tratamiento respetuoso y formal con el que se refirió a su exmujer. Durante toda la conversación la nombró como Doña Cristina, una elección que evidenció una voluntad explícita de mantener distancia, pero también consideración. Sobre su relación actual, explicó: «Cuando tengo que decirle algo, la llamo y se lo cuento. Hablamos con normalidad, sobre todo por nuestros hijos». Y añadió: «Una persona como ella, con su status, era una persona cercana, inteligente, bondadosa y valiente. Fue valiente en apostar por mí».

Urdangarin también habló de la presión pública y del aislamiento que sintió durante años, describiéndolo como un «cordón sanitario» que condicionó su vida personal y profesional. Lejos de presentarse como una víctima, insistió en la necesidad de asumir consecuencias: «He tenido que aprender a vivir con mis decisiones y con lo que provocaron».

La entrevista en Lo de Évole no buscó la confrontación ni el ajuste de cuentas, sino ofrecer un retrato humano de una figura que ha ocupado durante años un lugar central en la crónica judicial y política española. Con un discurso contenido y reflexivo, Urdangarin cerró una etapa pública marcada por el silencio y abrió otra en la que intenta reinterpretar su historia, siempre consciente de que su nombre seguirá ligado a uno de los episodios más delicados de la reciente historia institucional del país.