Fundado en 1910
Arbeloa gesticula durante el partido frente al Rayo Vallecano

Arbeloa gesticula durante el partido frente al Rayo VallecanoAFP7 vía Europa Press

Arbeloa piensa que este Real Madrid tiene calidad y hace piña con los jugadores para salir adelante

Arbeloa lucha contra el mantra que se ha extendido en las últimas semanas: al Real Madrid le falta fútbol. Si el entrenador fuera egoísta, alimentaría este argumento para justificar resultados. El salmantino es diferente. No es de esos. Todo lo contrario. Puede gustar o no. Tiene muchos enemigos por ser alumno ideológico de Mourinho. Pero Arbeloa es recto en este sentido, es objetivo y, sobre todo, es madridista.

Se nota ese sentimiento porque defiende al club por encima de todas las cosas y piensa que al Real Madrid no le falta fútbol. Eso no es cierto para él. Arbeloa subraya que a este Real Madrid no le falta calidad. Desde la cúpula se admite que la plantilla está desequilibrada especialmente por la falta del director de juego que desapareció con la marcha de Kroos y de Modric. Pero en el plantel está Ceballos y ahora debe jugar mucho más, porque se ha demostrado que es el hombre que puede poner orden en ese desconcierto del centro del campo.

El técnico madridista piensa que ahora tiene dos semanas para preparar al equipo física y tácticamente e inyectarle la tranquilidad que necesita y que los silbidos del público complican. En este capítulo hay que ser crudo y no hacer lo fácil y aliarse con la mayoría, aliarse con la masa, porque la masa no siempre tiene razón.

La afición del Bernabéu siempre fue muy exigente e incluso desagradable. Santiago Bernabéu lo decía en 1962 después de ganar cinco Copas de Europa. Le pitaron y le sacaron pañuelos dirigidos al palco. El aficionado del Bernabéu está muy mal acostumbrado. Ahora parece que todo es un desastre y este equipo ganó la Champions hace veinte meses y lleva seis coronas europeas en once años. La gloria se olvida muy pronto porque esta casa está acostumbrada a vivir muchas. Nunca son demasiadas, pero quizá lo sean porque el seguidor blanco es muy desagradecido y quiere que le inyecten más laureles en vena inmediatamente.

Y eso es imposible. No se puede ganar la Copa de Europa cada año. Esto no se puede decir, piensan muchos. Pues aquí está dicho. Es lo que analizan muchas personas que viven ligadas al madridismo, pero no se atreven a hacerlo en público.

Vamos directos al grano. Arbeloa indica que al Real Madrid no le falta fútbol porque frente al Rayo lanzó un ataque en tromba y descontrolado para ganar y lo consiguió en una demostración de fuerza y de carácter contra los pitos que muy pocos podrían soportar. Ganar así lo pueden hacer muy pocos.

Seguimos siendo directos. Arbeloa reflexiona que al Real Madrid no le falta calidad, lo niega. Aquí están Mbappé, Vinicius, Bellingham, Valverde, Güler, Tchouaméni, Rodrygo, Militao, Trent Alexander-Arnold y Courtois. Pero la ausencia de un director de orquesta y la plaga de lesiones han limitado ese poderío. Por eso, tras la demostración de ataque de sus hombres ante el Rayo, desorganizados si quieren, pero ataque total, fue el propio entrenador quien pasó al ataque dialéctico para contestar a muchos de sus críticos.

El responsable de la plantilla subrayó que cuenta con 17 campeones de Europa. Fue otra manera de responder a los que espetan que este grupo no tiene nivel. Esos que le esperan por ser de la estirpe de Mourinho. Esos que ya le han dicho que eliminó al Real Madrid de la Copa y que lo ha dejado fuera de los ocho primeros de la Champions.

Como si él fuera el culpable en tres semanas en el cargo. El responsable deportivo del Real Madrid se echa la culpa de todo para cubrir a sus futbolistas y sabe que van a por él. No le importa. Ya intentaron echarle los jugadores del Barcelona de la selección española triunfal por ser de Mourinho. A mí enemigos. Argumenta «Álvaro» que es la presión externa y los pitos los que inyectan intranquilidad y dificultan que sus hombres rindan como deben. Y advierte que sus pupilos van a salir adelante junto a él, a pesar de los enemigos. Señala que sus hombres lo van a hacer bien de todas las formas, que van a superar todos los obstáculos. Los obstáculos internos son lesiones. Los problemas externos son las protestas, muchas veces teledirigidas, como las que organizó Ultra Sur el pasado domingo.

Ver las cosas en positivo

Esa es la clave. Ver las cosas en positivo y negar a los que dicen que todo es un desastre, a esos que olvidan que se ganó la Copa de Europa en 2022 y en 2024, hace un rato, a la vuelta de la esquina. El primero que se puso al frente de la manifestación fue el capitán, Valverde. Llevó la contraria a casi todos y destacó que hicieron un gran partido ante los vallecanos. A su lado, Arbeloa ensalzó que fue una victoria de alma y de entrega.

Era la forma de decir que pelearon contra un ecosistema de hostilidad en la grada y que el triunfo tenía mérito porque jugaron contra el rival y contra un sector del público que cambió su pulgar en el último tercio del partido cuando vio que los locales lo daban todo por vencer, hasta conseguirlo. Y lo consiguieron con una alineación repleta de jugadores ofensivos. Decían que al Real Madrid le sobraban delanteros y Álvaro Arbeloa utilizó ante el Rayo a los seis atacantes de la plantilla y acabó el partido con Mbappé, Vinicius, Rodrygo, Brahim y Gonzalo en el once. Ellos fabricaron el penalti definitivo, cometido sobre Brahim y anotado por el mejor futbolista del mundo.

Si hubiera estado Endrick también habría jugado. El entrenador planteó la última fase del encuentro con cinco puntas y con solo un defensa real en el campo, Alaba. Tres centrocampistas puros, Valverde, Tchouaméni y Camavinga, ocuparon las otras tres plazas de la retaguardia, un dato que potenciaba la necesidad ofensiva que buscaba para ganar el partido.

Son datos que demuestran la locura ofensiva que tuvo que acometer el técnico madridista para ganar al conjunto vallecano y mantener las opciones ligueras. Nadie puede decir que los encuentros del Real Madrid son aburridos porque son locos.

Trabajar el equipo tácticamente

Tras la tempestad viene la calma. Arbeloa quiere trabajar estas dos semanas limpias que tiene el Real Madrid para transformar esa locura en cordura, en un juego coordinado. El responsable del plantel desea colocar tácticamente al equipo a su manera, porque lleva 20 días al mando en los que ha disputado más partidos que entrenamientos y en los que ha tenido más ruedas de prensa que sesiones de preparación.

No es normal. El salmantino no ha parado de realizar entrenamientos de recuperación para atacar el siguiente envite y ahora, por fin, disfruta de dos semanas enteras para que Pintus dirija una minipretemporada y para que él lleve a cabo una labor de horas y horas de movimientos tácticos. El objetivo es que sus hombres los asimilen y el Real Madrid comience a ser lo que Arbeloa quiere que sea. Eso sí, con la plantilla que le ha tocado, con el elenco que se ha encontrado en suerte, un grupo al que muchos critican y él defiende.

Arbeloa subraya la entrega

Es este un asunto importante. Arbeloa y la dirección deportiva piensan que son los silbidos del público los que hacen que los futbolistas jueguen peor, porque en la plantilla hay muchos jóvenes que nunca han tenido que soportar esta clase de presión, que es estruendosa cuando se sufre en el Real Madrid. Hay que decirlo, los pitos del Bernabéu perjudican ostensiblemente a su equipo y es un enemigo añadido al rival.

Arbeloa pidió por eso el apoyo de los seguidores antes del encuentro frente al Rayo. Solicitud que un sector de la grada no cumplió, protestando inicialmente contra Vinicius, Bellingham y Mastantuono. El brasileño marcó un golazo y se dirigió a las tribunas para que animaran al equipo. El inglés se rompió pronto y entonces sí fue aplaudido. El argentino no jugó bien y las protestas le afectaron.

Solo tiene 18 años y esto nunca le sucedió en River. Es una realidad, la bronca del graderío supuso que muchos futbolistas acusaron los nervios y no rindieron como pueden hacerlo. Fueron los cambios del segundo tiempo decididos por Arbeloa la clave de la reacción. La entrada de Ceballos, Gonzalo, Rodrygo y Alaba imprimió carácter y sangre al Real Madrid para luchar contra los pitos y convertirlos en palmas. Así sucedió.

No falta calidad, falta tranquilidad

Los pupilos de Arbeloa escuchan desde hace meses ese latiguillo que Arbeloa y Valverde contestan. Niegan que este Real Madrid tenga menos calidad que los anteriores. Xabi Alonso se lo dijo a Álvaro Arbeloa cuando le cedió los estoques y la muleta. En el seno del club no se piensa tanto que falte calidad como que falta un director de orquesta, tras la marcha de Kroos y de Modric, y esa carencia da la imagen de que no haya una idea del juego.

El adiós del Balón de Oro croata y la ausencia de relevo es el único capítulo que argumenta que se haya perdido calidad en el elenco de jugadores, porque han venido Carreras, Mastantuono y Trent Alexander-Arnold, cuyos percances le han dejado sin competir casi todo el curso.

Se admite que la plantilla está desequilibrada y la plaga de lesiones la ha desequilibrado aún más y ha destrozado especialmente la defensa. Asencio volvió a ser sustituido. Y un centrocampista, Bellingham, aumentó la lista en la enfermería, con una dolencia en el músculo semitendinoso de la pierna izquierda.

Ceballos es la solución

Dichas estas verdades, Ceballos es la solución para dirigir el fútbol del Real Madrid y acabar con esa visión de que parece un equipo inferior. Lo que falta es un timonel. El utrerano es más madridista que nadie y siente el club como nadie. Lo hizo bien en la faceta de director. Debe tener mayor protagonismo. Con Ceballos se jugó mejor.

Pero la tensión del resultado y la tensión de la grada provocó que los futbolistas se impacientaran y jugaran con una ansiedad que se tradujo en varias ocasiones desperdiciadas y dos remates a la madera, hasta llegar al borde del abismo. El triunfo supuso una inyección de felicidad para superar esta situación extraña y encontrar el camino. Por eso ensalzó Valverde que hicieron un gran encuentro, porque se enfrentaron a más de once.

Por eso Arbeloa destacó que hay diecisiete campeones de Europa en la plantilla y remató con ironía que si alguien conoce lo que es el Real Madrid es él, harto de que le llamen novato y que le quieran dar lecciones. Y en el fondo de toda la marabunta está que Ceballos puede solventar el problema. Debe jugar. Lo único bueno de tanta crítica es que los futbolistas saben que hay muchos ataques teledirigidos y se han unido para «sacar la nave adelante al lado del míster».

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas