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Patricia López Arnaiz, ganadora del Goya a la mejor actriz por Los domingos

Patricia López Arnaiz, ganadora del Goya a la mejor actriz por Los domingosEFE

Goya 2026

Goya 2026: 'Los domingos' gana los premios gordos, 'Sirat' se lleva los técnicos y Sánchez se va de rositas

Los domingos se lleva el Goya a la mejor película, dirección, actriz, actriz de reparto y guion original

Justo antes del inicio de la gala de los Goya 2026, Pedro Sánchez se asomaba, como cada año, al micrófono de Carlos del Amor, de TVE. Su TVE, entregada a la causa sanchista a diario y sin descanso, de la mañana a la noche. Apenas fueron un par de minutos, pero suficientes para que Sánchez se creyera ingenioso al lanzar un absurdo juego de palabras («el cine español va de cine», soltó) y metiera la pata en su intento de devolver a Susan Sarandon los piropos que le dedicó en la víspera. Sánchez cambió el título a Las brujas de Eastwick, una de sus películas, y la llamó Las brujas de Eastwood. Ya quisiera tener algo de él, del maestro Clint.

La noche de los Goya se presentaba como un duelo entre Los domingos y Sirat. Disparó primero Los domingos con el Goya a la mejor actriz de reparto, que Nagore Aranburu compartió «con toda la comunidad» de la película sobre la chica que quiere ser monja de clausura y que unos ven a favor de la Iglesia y otros en contra. Pero la nihilista Sirat, la baza española en la próxima gala de los Oscar, sin disparar primero, vació más veces su cargador. El filme de Óliver Laxe producido, entre otros por El Deseo, la productora de los hermanos Almodóvar, fue acumulando, como parecía cantado, premios técnicos: música, montaje, sonido (el filme de Óliver Laxe también aspira al Oscar en esta categoría), dirección de producción, fotografía…

Salió al escenario Susan Sarandon para recoger el Goya Internacional 2026 con el que la Academia de Cine premiaba, a partes iguales y sin disimulo (el presidente de la Academia, Fernando Méndez-Leite, vino a admitirlo en la víspera), su talento y su activismo. Alineado, claro está, con las posiciones de izquierda, a favor de Palestina, en contra de Israel y en contra de Trump. El cine español dio la chapa, como la que lucieron en la gala muchos actores y cineastas, a favor de Palestina. ¿Todos? Todos no, parafraseando el inicio de los cómics de Astérix, porque Aldo Comas y Macarena Gómez volvieron a demostrar su valentía para apartarse del pensamiento único que impone el cine patrio.

«Yo no he oído a nadie hablar de los 50.000 muertos que ha habido en los últimos dos meses en Irán. Nadie habla de ello. Veo muchos pins de todo pero de eso, no. No lo sé. Quizá debamos acabar también con regímenes teocráticos que asesinan a sus poblaciones», espetó Aldo Comas. A su lado, Macarena Gómez soltaba otra verdad que la mayoría de sus compañeros no entienden o, más bien, no quieren entender: que una gala de cine igual no es lugar para hablar de la guerra.

El caso es que Susan Sarandon, que piropeó a Sánchez en lo físico («alto y guapo») y en lo político («está en el lado correcto de la historia», señaló en alusión a Gaza) pese a reconocer que apenas sabía algo de él, repitió los elogios, calcando las palabras, para destacar «la lucidez moral» de nuestro presidente. En efecto, demostró que no lo conoce.

Sorda, el prometedor debut de Eva Libertad como directora de largometrajes, se llevó tres merecidos galardones: mejor dirección novel, mejor actor de reparto (Álvaro Cervantes, que en la película interpreta a un oyente que se comunica con su pareja con lenguaje de signos) y mejor actriz revelación para Miriam Garlo, que agradeció el premio, como ella misma anunció con simpatía y humildad, en dos idiomas: el español y la lengua de signos.

Rigoberta Bandini, presentadora de la gala junto a Luis Tosar, no es sorda, como la buena de Miriam Garlo, pero desafortunadamente se lo hizo con nuestra lengua, aprovechando que la gala se celebraba en Barcelona. «Es muy raro hablar en castellano», soltó en mitad de una gala que le vino grande. Pues nada, Rigoberta, si se te hace raro hablar en castellano en la gala del cine español, lo mismo no debías presentarla. No imagino a un presentador de la ceremonia de los Oscar asegurando que se le hace raro hablar en inglés.

Gonzalo Suárez recibió su Goya de Honor (tarde, a los 91 años, como tantas otras veces ha hecho la Academia de Cine); Alba Flores alzó su premio a la mejor canción, mirando al cielo, por la canción del documental Flores para Antonio, en homenaje a su padre; y Rigoberta Bandini cantó en catalán –que se habló mucho durante la gala–. Eso no se le hizo raro. Nadie osó criticar al Gobierno de España, ni la corrupción en el PSOE, ni hablar de Pedro Sánchez, ni de su hermano, ni de su mujer, Begoña, que no se perdió la cita, ni de Zapatero. Ni de las 47 víctimas mortales del accidente de tren en Adamuz, del caos ferroviario en España ni de Óscar Puente.

Los domingos había empezado fuerte, se fue desinflando –como la propia gala– y en el tramo final rascó varios premios importantes. José Ramón Soroiz ganó el Goya al mejor actor por la woke Maspalomas y una locuaz Victoria Abril reapareció, a eso de la una de la madrugada, para entregar el galardón a la mejor actriz a Patricia López Arnaiz por Los domingos, que se llevó también los de mejor guion original, dirección (ambos para Alauda Ruiz de Azúa) y película.

La gala de los Goya 2026 empezó en febrero y terminó en marzo. Sánchez nació un 29 de febrero. Como este año no es bisiesto, no hay 29 de febrero, pero la ceremonia coincidió con su cumpleaños y para él fue feliz porque los Goya, fuera de los mitines de su propio partido, es el único lugar donde puede sentirse a salvo de las críticas.

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