Basar tu película en una historia real hace que partas con desventaja. Al fin y al cabo, es posible que ya sea conocida y que eso suponga un problema para gran parte de los espectadores. Sin embargo, su valía también vale el doble sin consigue hacer la trama lo suficientemente atractiva sin perder la fidelidad a los hechos originales. Ese es el caso de Sin oxígeno, donde, con la resiliencia como telón de fondo, un grupo de buzos de aguas profundas (Woody Harrelson, Finn Cole, Simu Liu) luchan contra los elementos para rescatar a un compañero. Por suerte, no necesita exagerar los sucesos ni la tensión, tanto dentro como fuera del agua, porque todo lo que ocurre ya es suficientemente emocionante.