Arturo Pérez-Reverte, en su última visita al programa El Hormiguero
Cine
Pérez-Reverte reniega de esta película y su director: «Juré por mis muertos que no volvería a ver una de él»
«Me han castigado, por no cumplir, con una sentencia de bostezos encadenados», asegura el escritor sobre el filme que acaba de ver en el cine
El escritor Arturo Pérez-Reverte, a la vista de su mensaje en su cuenta en X, tenía la matrícula cogida al prestigioso cineasta Paolo Sorrentino. No por La gran belleza, su icónico filme que el novelista califica como «obra maestra», sino por la penúltima película del director, Parthenope. El periodista reconoce que se juró entonces no ver ningún otro filme de Sorrentino, pero ha decidido incumplir ese juramento y ha visto su nuevo largometraje, La grazia, protagonizada por un inmenso Toni Servillo. Lejos de encontrar redención, Pérez-Reverte lamenta haberla visto.
«Aunque Toni Servillo siempre está estupendo, después de la pretenciosa «Parthenope» juré por mis muertos que no volvería a ver una peli de Sorrentino. Y me han castigado, por no cumplir, con una sentencia de bostezos encadenados: he tenido la desgracia de ver «La Grazia».
«En mi opinión, «La Grande bellezza» es una obra maestra. Poco tiene que ver con lo que ha ido viniendo después», reflexiona Pérez-Reverte. Varios seguidores del escritor no están de acuerdo con su opinión sobre La grazia y así se lo han hecho saber con educación.
«Por una vez no coincido con usted, a mí me pareció una bellísima obra de arte. Saludos», ha escrito este usuario.
En la crítica de La grazia que publicamos en El Debate coincidimos con Arturo Pérez-Reverte en el elogio, poco menos que obligado, a Toni Servillo por otra actuación magnífica, pero disentimos con su veredicto sobre la película.
«No hay una escena innecesaria en La grazia, ni un diálogo sin sustancia ni una composición de plano aleatoria. Todo es necesario, sustancial y buscado, pretendido en su cine. Y a veces, aquí menos de lo habitual, pretencioso, un pecado que en Sorrentino, por la vía de la indulgencia, se convierte en virtud», señalamos en la crítica.
«La gracia no es la potestad de conceder indultos del presidente de la República de Italia. La gracia es, en realidad, el estado habitual de Sorrentino y su don natural para envolver, con gran belleza y cautivador magnetismo, los misterios propios de la condición humana», publicó este periódico sobre el último largometraje de Paolo Sorrentino.