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Varias de las mejores películas del cine mudo

Varias de las mejores películas del cine mudoDavid Díaz

Cine

Las 12 películas imprescindibles del cine mudo

Una vez más, nos regodeamos en las joyas de un género imponiéndonos el reto de no repetir de director. Sí, es muy difícil

Muchos no se atreven a abordarlo por 'aburrido', por 'lento', por 'inaccesible'… Barreras iniciales que se superan si se quiere. Pero lo que es innegable es que, en apenas 15 años, el jovencísimo séptimo arte generó algunas obras maestras irrenunciables y eternas que vale la pena ver. De todas ellas, hoy les ofrecemos sólo 12 excluyendo, muy a nuestro pesar, los cortometrajes maravillosos de Meliés, Edwin S. Porter o Alice Guy-Blanche.

1. El nacimiento de una nación (D. W. Griffith, 1915)

Ingente y controvertida, esta obra maestra supuso el nacimiento del lenguaje cinematográfico tal y como lo conocemos. Su director fue el primero en combinar técnicas ya existentes para crear una narrativa compleja y sin precedentes como los movimientos de cámara, el uso del primer plano de manera emocional, el montaje paralelo o los planos generales masivos. Puro cine espectáculo.

2. El gabinete del doctor Caligari (Robert Wiene, 1920)

Obra fundacional y el máximo exponente del Expresionismo Alemán, su impacto radica en que su estética no intenta replicar la realidad, sino la mente perturbada de sus personajes. Decorados pintados, ángulos imposibles, sombras retorcidas, escenarios góticos y muros inclinados crearon una atmósfera pesadillesca que proyectó el sentimiento de violencia interna que vivía la sociedad alemana.

3. El hombre mosca (Fred C. Newmeyer, Sam Taylor, 1923)

Comedia tierna y acrobática en la que Harol Lloyd interpreta a un hombre bueno y sencillo frente a la locura de la sociedad moderna como en esa escena icónica en que está colgado de la manecilla del reloj de un rascacielos. Divertidísima, irónica y elegante crítica hacia el capitalismo en un delirio impecable en su propuesta visual y gags.

4. Avaricia (Eric von Stroheim, 1924)

Esta importante película brutalmente mutilada en su montaje original hizo una deprimente radiografía de hasta qué punto la avaricia puede corroer al ser humano. La historia se centra en un matrimonio cuya esposa está obsesionada con el dinero hasta el punto de perder toda noción de bondad. Terrible y pesimista, apenas deja un halo de esperanza.

5. El ladrón de Bagdad (Raoul Walsh, 1924)

Máximo exponente del cine de aventuras de la era silente protagonizado por el guapo saltimbanqui Douglas Fairbanks y dirigido uno de los padres del género. Bella y mágica, todo en ella nos lleva a un mundo de ensueño y divertimento que el cine, desde estos inicios, tomó conciencia de poder crear. Un filme que tintinea a cada plano.

6. El acorazado Potemkin (Serguei Eisentein, 1925)

Obra cumbre del cine soviético narra la rebelión de unos marineros ante las constantes vejaciones y abusos de poder. De los cinco episodios que configuran este fresco sobre el horror, el más épico es el de la Escalera de Odesa cuyo montaje y planificación han sido eternamente homenajeado e imitado, pero nunca superados. Un hito irrepetible del cine de propaganda.

7. El maquinista de la general (Buster Keaton, 1926)

Deliciosa, poética y emocionante comedia ambientada en la Guerra de Secesión en la que Keaton se pone en el bando perdedor. Pese a su enorme éxito, fue un reto artístico y de producción tan ingente que sentenció su final en el cine mudo. Sin ser la película más divertida de «Cara de palo», es sin duda, quintaesencia de su arte.

8. Amanecer (F. W. Muranu, 1927)

Igual de impresionante que la otra obra maestra de Murnau, Nosferatu, Amanecer es pura poesía visual. Sobresaliente en su concepción, planificación y desarrollo, está llena de emociones, pasiones y tensión dramática. Un canto a la vida y un testamento vital del cine mudo ya que se estrenó días antes que la primera película hablada, El cantor de jazz.

9. Metropolis (Fritz Lang, 1927)

Obra maestra del Expresionismo Alemán y un hito de la ciencia ficción, Metropolis fue ambiciosa, fascinante y extrema en su mezcla de romance, aventuras y de acción con una crítica profunda sobre la alienación humana. Hay pocas películas de la época silente más turbadoras que ésta, algo que Lang supo llevarse a Hollywood y al Noir diez años después.

10. Napoleón (Abel Gance, 1927)

Culminación del Impresionismo cinematográfico francés, esta obra maestra radical no es sólo un biopic sobre Bonaparte, sino un ejercicio de estilo lleno de simbolismo y dramatismo donde los efectos especiales, la cámara subjetiva, las pantalla partida y el coloreado de algunos fotogramas hace de sus casi 6 horas de duración una experiencia cinematográfica única. Para los muy cafeteros.

11. La pasión de Juana de Arco (Carl Theodor Dreyer, 1928)

Agónica historia sobre el dolor de una mujer de una fuerza narrativa que traspasa la pantalla donde la sobrecogedora interpretación de Renée Jeanne Falconetti compuso lo que hoy se conoce como 'la sinfonía de los primeros planos'. Dolorosa e inolvidable, se trata de un filme irrepetible sobre la dimensión del sufrimiento y cómo afrontarlo desde la fe.

12. Luces de la ciudad (Charles Chaplin, 1931)

Chaplin se despide del cine silente con esta maravillosa comedia que tiene, como todas sus películas, momentos emocionantes y desternillantes. A la altura de El chico o Tiempos modernos, ésta es su película más conmovedora, la quintaesencia de su arte, la perfección absoluta. Si sólo se pudiera ver una película de cine mudo, tendría que ser ésta…

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