Javier Bardem en el Festival de Cannes
A Bardem se le dispara el sectarismo y pierde los papeles en Cannes: «Vengo de un país muy machista»
Entre palabras más que gruesas contra Trump e incluso contra España, el actor ha dado una nueva clase magistral de intolerancia radical
Javier Bardem ha dado en Cannes un recital, esta vez no interpretativo, sino ideológico, como también es costumbre. Así ha hablado del «puto comportamiento masculino tóxico» de Donald Trump, Benjamin Netanyahu o Vladimir Putin. Sin palabras, como es habitual, para la dictadura comunista cubana, el régimen de Ortega en Nicaragua o el del detenido Maduro en Venezuela, entre muchos otros.
El actor se ha explayado en términos malsonantes en la rueda de prensa del festival que ha convertido en un púlpito político sectario y grosero: «Los machos alfa van diciendo: 'Mi polla es más grande que la tuya y voy a bombardearte hasta destrozarte'. Es un puto comportamiento masculino tóxico que está creando miles de muertos».
La «humildad» de Bardem
También ha hablado de las supuestas listas negras contra los intérpretes que apoyan a Gaza, de los que ha asegurado que «serán los que sufrirán consecuencias en términos públicos y en el nivel social». Pese a decir en días pasados que existen represalias en Hollywood por posturas a favor de Palestina, Bardem ha salido con que está recibiendo «multitud de ofertas en Estados Unidos, Europa y en Sudamérica», lo que le hace pensar que «la narrativa está cambiando».
Respecto al «genocidio», palabra-consigna repetida por la izquierda antiisraelí, ha afirmado: «Hay muchas verdades, como todos sabemos, pero hay ciertas cosas que son, objetivamente hablando, hechos muy claros. Por ejemplo, que en Gaza se ha cometido y se sigue cometiendo un genocidio. Es un hecho. Puedes oponerte a ello o puedes intentar justificarlo, explicarlo, pero es un hecho. Si lo justificas, con tu silencio o con tu apoyo, estás respaldando ese genocidio».
El ejemplo de la hipocresía más rampante ha venido cuando se ha referido a que puede «ayudar, con mucha humildad, a tratar de generar conciencia sobre algo que considera injusto». Como en el Sáhara Occidental. Siempre los mismos temas escogidos, los mismos planteamientos, al que se suma el ataque a España:
«Vengo de un país muy machista que se llama España, donde hay una media de dos mujeres asesinadas al mes por sus maridos o ex novios, lo cual es horrible. Solo esa cifra de mujeres asesinadas es increíble. Y de algún modo lo hemos normalizado. ¿Estamos locos? ¿Estamos matando a mujeres porque algunos hombres creen que las poseen, que son suyas?».
Semejante diatriba fanática y descontrolada ha alcanzado a lo que ha llamado «falta de democracia en los medios de comunicación»: «Tenemos que asegurarnos de que las generaciones más jóvenes sigan pensando, aplicando la razón. Necesitan entender, comparar, verificar la información, y si no lo hacen, es muy peligroso, porque puede conducir a una gran radicalización. En España estamos sufriendo este mismo fenómeno. Y otros países europeos también, además de Estados Unidos». Impresionante fariseísmo y desfachatez: la radicalización que Bardem no solo no ha abandonado, sino que aviva en su intransigencia cada vez más manifesta.