Henar Álvarez, desnuda en el plató de Al cielo con ellas
La semana de la tele
Las vergüenzas de TVE: palos a Ayuso, Henar se desnuda y Javier Ruiz se escuda en que no ve bien el monitor
TVE ha logrado escalar un peldaño más y, dentro de su vorágine de esperpentos y ordinarieces diarias, se ha superado. Henar Álvarez, presentadora femiprogre de Al cielo con ella, subió otro escalón para rascar audiencia del resto de competidores, todos en cifras como ella casi codificados, y en su monólogo ordinario y mediocre decidió que va a presentar en pelotas para que no se fijen en su ropa. «A partir de ahora -dijo la 'catedrática en esperpento'- para que nadie se fije en mi ropa y sí en lo que digo, voy a presentar el programa en pelotas».
Dicho y casi hecho porque en ese instante se quitó algo de ropa, el realizador le pixeló el cuerpo entero para que no se viese nada, sólo la ropa interior. Fue una estafa, una decepción para sus seguidores que esperaban de Henar Álvarez un paso más… ya que, según ella, «nadie se fija en lo que digo». O es poco importante o sólo les interesa ver sus chorraditas. En las redes sociales no se cortaron un pelo. Alicia: «La metáfora viviente del sanchismo: chulería, mediocridad, fealdad, bronca, engaño y patetismo». Julián opinaba así: «Es el reflejo de cómo están dejando España, bajeza, ordinariez, puterío y corrupción. Y nosotros lo estamos consintiendo».
Mientras, Jesús Cintora, el presentador hooligan de Malas Lenguas, denunciaba una campaña contra TVE por parte de las televisiones privadas porque sus audiencias les superan y su conclusión es que «el dedo hace tiempo que no me lo chupo». Gran frase, propia de un presentador de la actual televisión pública. No reproducimos las respuestas en redes sociales.
Su compañero Javier Ruiz, de Mañaneros 360, que es noticia todas las semanas, en esta ocasión volvió a cometer otro error, confundir JUPOL , sindicato policial, con UFPOL, Unión Federal de Policías, tras el empujón de un policía a una maestra jubilada en Valencia. Después de pedir disculpas por el error, la explicación fue rocambolesca: «El monitor está lejos y uno lee JUPOL donde pone UFPOL». Lo curioso es que nunca se equivoca con el monitor cuando hay que desacreditar los informes de la UCO y abrir su espacio con el PP o Ayuso, mientras se le amontona en la mesa la gran corrupción socialista.
Todos los programas «pseudoinformativos» de TVE tienen una fijación: atacar, sin piedad, a Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid. Y la última se producía en Directo al Grano, con Gonzalo Miró y Marta Flich de directores de orquesta. Una colaboradora/opinadora, Alejandra Martínez, que se autoproclama «bisexual, feminista, jurista, politóloga y especialista en Género» en su perfil en X, no tuvo ningún reparo en querer enviar a la cárcel a la presidenta madrileña: «Esta señora debería estar en la cárcel desde hace mucho tiempo…porque es responsable de la muerte de 7.291 personas en las residencias de este país».
¿País? Le endosa a Díaz Ayuso no sólo Madrid sino toda España, y Miró y Flich sin rechistar, pero es que hay muchas sentencias que eximen a Ayuso de cualquier responsabilidad y, además, el responsable de las residencias era el entonces vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, de Podemos, que fue felicitado por el presidente Sánchez por su «buen trabajo».
Para reflexionar con seriedad, después de tanta incongruencia, la directora Arantxa Echevarría, presentaba su nueva película Cada día nace un listo, así: «Vemos las manos que se meten en nuestra pasta y que todo el mundo sale impune. A la gente normal eso le llena de rabia y dice: «Si este roba ¿por qué no voy a poder robar yo?».
Las colocaciones de la semana en TVE: a Grison, Marcos Martínez para los amigos, el supuesto gracioso del programa La Revuelta, le ha premiado TVE con el programa El Escondite. Promoción interna. Y Mercedés Milá ha seguido con sus loas a Sánchez y Zapatero: «A un ser humano como Zapatero ya le han destruido para siempre», dijo. Pero no ha comentado las joyas, ni la mina de oro, ni las comisiones que, a buen seguro, «no le han destruido nada». Aunque es sincera: la audiencia que dio su nuevo programa, Me meto en un jardín, un 4%, «fue una mierda».