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Ashley Cain en una de sus fotos subidas a redes sociales

Ashley Cain, en una de sus fotos subidas a redes socialesInstagram

Televisión

De héroe solidario a villano machista: la BBC, en el ojo del huracán por fichar al presentador más polémico

Ashley Cain, uno de sus presentadores más populares, se enfrenta a una oleada de críticas tras salir a la luz un controvertido historial de mensajes misóginos que llevaban años publicados en redes sociales

La BBC vuelve a estar contra las cuerdas. Y, una vez más, no por un fallo técnico ni por una polémica editorial, sino por uno de sus rostros televisivos. Ashley Cain, exfutbolista, estrella de realities y actual presentador de uno de los formatos de mayor éxito de la cadena, se ha convertido en el centro de la polémica después de que hayan salido a la luz decenas de antiguos mensajes en redes sociales con un contenido tan machista como agresivo.

Lo llamativo no es solo lo que escribió. Lo realmente incómodo es que esos mensajes llevaban años publicados y cualquiera podía encontrarlos con una simple búsqueda en internet. Mientras la cadena apostaba por él como el nuevo rostro capaz de conectar con los jóvenes, en su perfil seguían visibles insultos a mujeres, bromas sobre violencia de género, comentarios sexuales degradantes e incluso mensajes en los que llamaba «putas», «zorras» o «psicópatas» a distintas usuarias.

La contradicción resulta difícil de ignorar. Porque el programa que presenta, Ashley Cain: Into the Danger Zone, precisamente analiza la masculinidad tóxica y los problemas que afectan a los hombres jóvenes en distintos países del mundo. Un formato que pretende invitar a la reflexión y que ahora queda inevitablemente cuestionado por el pasado de su propio presentador. Entre los mensajes recuperados aparecen frases especialmente duras dirigidas contra mujeres anónimas y concursantes de televisión. En algunos casos bromea con agredirlas físicamente; en otros utiliza un lenguaje sexual explícito y humillante. También ha reaparecido un episodio de 2015 en el que una mujer denunció que Cain había difundido imágenes íntimas de ambos sin su consentimiento. Él siempre sostuvo que sí existía consentimiento, pero la denunciante mantiene la versión contraria y asegura que aquel episodio marcó su vida durante años.

Todo esto contrasta con la imagen que ha construido en los últimos tiempos. Tras la trágica muerte de su hija Azaylia, fallecida por leucemia en 2021, el presentador se convirtió en un símbolo de superación y solidaridad. Creó una fundación en su nombre, ha participado en multitud de retos benéficos para recaudar fondos destinados a la investigación del cáncer infantil y ha conseguido que miles de personas se vuelquen con su causa. Esa faceta le abrió definitivamente las puertas de la BBC, donde incluso fue presentado como un comunicador capaz de conectar con las nuevas generaciones.

Ahora la gran pregunta no gira tanto en torno a Ashley Cain como a la propia cadena pública británica. ¿Cómo nadie revisó su historial antes de convertirlo en uno de sus nuevos rostros? Esa es precisamente la cuestión que muchos se hacen después de que la cadena pública británica haya encadenado en los últimos años varios escándalos protagonizados por algunos de sus presentadores más conocidos. La corporación ha asegurado que desconocía esas publicaciones, desveladas por The Guardian, y ha anunciado que estudiará toda la información antes de tomar una decisión. Mientras tanto, la segunda temporada del programa ya está grabada y la presión aumenta. Porque el debate ya no es únicamente qué escribió Ashley Cain hace una década, sino si una televisión pública puede permitirse mirar hacia otro lado cuando quien denuncia la masculinidad tóxica fue, durante años, uno de sus mejores ejemplos en redes sociales.

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