Quentin Tarantino, en una imagen de archivo
Cine
Tarantino revela que en EE.UU. no reconocen a Almodóvar: «No se habla lo suficiente de él»
El cineasta explica, en cambio, que una de sus películas es uno de sus grandes referentes cinematográficos
Decir que pocos cineastas aman el cine tanto como Quentin Tarantino es quedarse muy corto. El exempleado de un videoclub de Los Angeles lleva décadas deslumbrando con sus propuestas cinematográficas, gracias en parte al vasto conocimiento que tiene en la materia.
Con gustos que van desde clásicos universalmente aclamados hasta títulos más desconocidos e incluso de bajo presupuesto, abraza cualquier clase de película y muestra de ello son las referencias que toma para sus propios proyectos. Debutó con Reservoir dogs como carta de presentación y luego triunfó con Pulp Fiction, Malditos bastardos y Django Desencadenado.
El director ha reconocido que el cine español está entre sus grandes referencias. Presentando su última película hasta el momento, Erase una vez en Hollywood, reveló a La Voz de Almería cuáles eran sus tres películas favoritas de nuestro país. Elogió La residencia, de Chicho Ibáñez Serrador; Él, de Luis Buñuel, y El espíritu de la colmena, de Víctor Erice.
Pero no ha sido esta la única vez que ha defendido la calidad de nuestras películas. «Recuerdo cuando trabajaba en mi videoclub de Manhattan Beach, Video Archives, y hablaba de los demás empleados sobre el tipo de películas que quería hacer», explicó. «Ponía como ejemplo el comienzo de Matador, de Pedro Almodóvar. Y su respuesta era: 'Quentin, no te dejan hacer eso'. A lo que yo respondía: '¿Quiénes se creen que son 'ellos' para impedírmelo?».
Tarantino explicó que «hice lo que quise hacer, y al hacer lo que quise hacer, cambiamos los 90». En sus propias palabras, los 90 dejaron de ser políticamente correctos y, de repente, en un solo año, empezaron a salir Reservoir Dogs, El Mariachi, Ocurrió cerca de su casa, Amor a quemarropa... Quiero decir, empezaron a salir todas estas películas salvajes, irónicas y violentas que simplemente no existían en 1988 o 1989».
Antonio Banderas, en Matador
Poco después, se deshizo en halagos hacia el director manchego: «A la edad adecuada y en el momento adecuado, la audacia demostrada por Pedro Almodóvar fue un ejemplo a seguir», continuó.
«Mientras veía a mis héroes, los inconformistas del cine estadounidense de los setenta, someterse a una nueva forma de hacer negocios solo para conservar sus empleos, la audacia de Pedro ridiculizaba sus calculadas concesiones. Mis sueños cinematográficos siempre incluían una reacción cómica ante lo desagradable, similar a la conexión que las películas de Almodóvar establecían entre lo desagradable y lo sensual», apuntó. «En Estados Unidos no había absolutamente nada parecido. Te quedabas en plan: 'Madre mía, es lo más salvaje que he visto en mi vida, tío. Es increíble'».
En su opinión, además, el cineasta no recibe el respeto que se merece en Estados Unidos. Así lo expresó en una entrevista a Vulture de 2015 y rescatada ahora por Fotogramas. «Me duele reconocerlo, pero cuando la gente en Estados Unidos se pone a hablar de los grandes autores que son directores y guionistas a la vez, no hablan lo suficiente de Almodóvar».
Y concluyó: «Es un director fantástico. Sus guiones son maravillosos y es una apuesta segura. Y tiene un estilo tan específico... pero, a diferencia de muchos de esos directores de cine de autor tan particulares de los que te acabas cansando, como Wong Kar-wai, de Almodóvar nunca te cansas. Porque por mucho que tenga esos elementos tan reconocibles, nunca da la impresión de ser la misma película una y otra vez».