La nueva prueba final de Pasapalabra
La semana de la tele
Atresmedia y Mediaset llevan 'Pasapalabra' a la guerra mientras TVE se la juega con el Mundial
Guerra abierta entre Atresmedia y Mediaset por el concurso Pasapalabra-El Rosco. Se juegan muchos millones de espectadores y publicidad. Antena 3 con su arreglo de última hora defenderá con uñas y dientes que «es un programa diferente». Ya no existe el Rosco, ya no hay círculo, pero hay abecedario horizontal, letras de color verde y una licencia de una televisión suiza que «nunca ha sido demandada» por llamarse DellaAla Zeta y que emitió ese concurso varios años.
Atresmedia ha señalado a Telecinco: «Quieren destruir el éxito de AlaZ y del programa». El éxito, de momento, es relativo. El concurso aguanta por encima del millón trescientos mil espectadores, pero no alcanza cifras cercanas a los dos millones cuando estaba en su máximo esplendor. El otro concurso de Antena 3, La ruleta de la suerte, ya le supera diariamente en audiencia, manteniendo el millón y medio de seguidores a partir de las dos de la tarde.
Mediaset se ha llevado, en los tribunales, medio concurso: la parte final de Pasapalabra, El Rosco, pero su argumento es que es inseparable del resto del concurso por lo que Pasapalabra debe ser suyo y Antena 3 debe cambiar el formato completamente. Mediaset recurre a los Tribunales de la Unión Europea. Todo apunta a que habrá Pasapalabra y Rosco durante años... al menos en los juzgados. De momento, Telecinco pleitea y Antena 3 emite el concurso Pasapalabra.
El Mundial de fútbol acapara la atención durante toda la semana de millones de seguidores. TVE no se cansa de sumar espectadores y recibir críticas por las narraciones de los encuentros. El fútbol ha enloquecido tanto que cualquier partido jugado estos últimos siete días sin intervenir España, que ya salta la barrera de los 10 millones de seguidores, no ha bajado de los dos millones de espectadores en La 1 de TVE.
De momento, TVE nos «amenaza» con un partido más de Juan Carlos Rivero, la semifinal contra Francia, y si Merino y San Fermín quieren, incluso podría narrar la final del Mundial con España. Será apoteósico. Las redes sociales, que ya ofrecen recopilatorios de sus errores en cada partido, ya no echarán humo. Arderán, sin control, por las posibles pifias, como cada partido con las que nos deleita el «profesor» Rivero.
El resto de programas de las televisiones, cuando juega España, casi se van a codificado. El dato de audiencias del día en que se enfrentan España y Bélgica, en cuartos de final, es demoledor: TVE se fue al 30,8 % de share, seguida por Antena 3 con un 11,1 %, Telecinco con un 5,3 % (el dato más bajo de su historia), Cuatro contabilizó un 4,3 %, La Sexta un 3,9 % y La 2 un 3,7 %. Sólo sobrevive Antena 3 con sus programas lejos del fútbol.
El problema es que a partir del 19 de julio finaliza el Mundial y se vuelve a la dura realidad: TVE es líder junio y julio, pero a partir de agosto lo normal es que Antena 3 lidere, TVE pase a la segunda posición y Telecinco luche por la tercera. DAZN ha emitido todo el Mundial (también a través de Movistar+), 104 partidos, por 19,90 euros. Ha repartido con TVE, en abierto, un total de 33 partidos en abierto, incluidos todos los de España. El coste final es de casi 100 millones, pero sus dirigentes rentabilizan las audiencias obtenidas. ¿Es rentable para una televisión pública semejante inversión? Lo que parece incuestionable es que sin los Deportes, con mayúscula: Mundiales, Eurocopas, JJ.OO, Tour de Francia, etc, tendría poco que «vender» como éxito. Quizás incluya en este apartado a los Javier Ruiz, Jesús Cintora, Gonzalo Miró, Intxaurrondo y el recién estrenado Manu Sánchez y su perro andaluz.
TVE programa El perro andaluz en La 1 al finalizar los partidos el Mundial para aprovechar el arrastre de audiencia y aplicar con fidelidad las consignas sanchistas. El jueves, tras el partido Francia-Marruecos, Manu Sánchez llegó al millón de espectadores, un 21,8 % de share, pero el arrastre era de una media de 6.247.000 seguidores del partido… o sea que perdió, se fueron a otra cadena o a dormir en unos minutos más de 5 millones de espectadores. Se dedicó a insultar a Trump, Abascal , Jesús Gil y eso no resultó muy gracioso. Para él, sí, que se lamentó de que algunos desean su muerte.