Fundado en 1910

Jesús Cintora, presentador de Malas Lenguas, y Marta Gómez MonteroDavid Díaz

Televisión

Marta Gómez Montero y los otros tertulianos que plantan cara a TVE

Toda la Galia (TVE) está ocupada por los romanos (los presentadores, programas y tertulianos socialistas afines a Sánchez). ¿Toda? No. Una aldea poblada por irreductibles galos resiste, todavía y como siempre, al invasor. Marta Gómez Montero se marchó el sábado por la noche del plató de Malas Lenguas, en pleno directo y llorando, tras sentirse humillada (se entiende que no solo esa vez) por su presentador. «Cintora, prefiero comer mierda», llegó a decir parafraseando El coronel no tiene quien le escriba y en un ejercicio máximo de dignidad.

Ella, Marta Gómez Montero, es hasta ahora la última de ese grupo de irreductibles galos que resiste a 'romanos' como Jesús Cintora o Javier Ruiz. De hecho, este lunes, horas antes de debutar como contertulia en el programa de Antonio Naranjo en Telemadrid, El Análisis: Diario de la Noche, Marta Gómez regresó a Malas Lenguas. Cintora tendió su mano y ella se la estrechó. Al gladiador romano Cintora le salvó el pulgar hacia arriba del emperador de RTVE, José Pablo López. No se entiende cómo a pesar de la denuncia pública realizada por una colaboradora de TVE no se aplicó el protocolo para la prevención y actuación ante el acoso que estipula RTVE ni se planteó siquiera una investigación a Jesús Cintora.

Otro galo que se rebeló contra el mismo romano, Cintora, fue el abogado Joaquín G. Moeckel. El presentador de Malas Lenguas le faltó al respeto: «Moeckel, te pido por favor, tienes agua fresca, es gratis. Deja a Maraña que termine y te repito que hay informes de Hacienda que contienen esos nombres, no de ahora. Hay que prepararse un poco más los temas y no interrumpir».

El abogado se plantó ante la actitud de Jesús Cintora. «Esa falta de respeto no te la voy a consentir, ¿de acuerdo? Yo vengo perfectamente preparado. Me parece una auténtica aberración que un funcionario público de las finanzas del Estado, un inspector de Hacienda, comparezca un medio de televisión dando nombres, apellidos y cifras por muy informe público que sea. Así que el que se tiene que preparar eres tú, no yo», le recriminó Moeckel.

Isabel Durán, que en El Debate ha destapado, entre otras exclusivas, el fraude electoral que conlleva la ley de nietos, representa otra de las más firmes resistencias al absolutismo sanchista de TVE. Tanto el programa de Marta Flich y Gonzalo Miró en La 1, Directo al Grano, como los informativos de TVE se esforzaron en querer tildar de bulo lo que era toda una realidad descubierta por Isabel Durán: que la Junta Electoral Central prohibió el método de identificación digital del Gobierno por falta de seguridad. Durán fue cancelada primero y recuperada después por Directo al Grano, donde no tiene reparo alguno en retratar a quien pretenda desacreditarla.

Chapu Apaolaza nos dejó otra lección de valentía y dignidad ante la jauría de izquierdas de TVE. Se tuvo que marchar de Mañaneros 360, el programa de Javier Ruiz donde participaba como contertulio, en un ejercicio de coherencia.

«Marta (Nebot) está diciendo que me lo estoy diciendo yo solo. Le pregunto si me está llamando gilipollas y me dice que, efectivamente, lo estoy diciendo yo. Así que disculpadme, pero yo un plató donde me insultan de esta manera lo tengo que abandonar. Discúlpame, Javier, y no es la primera vez», se despidió Apaolaza con exquisita educación. No ha vuelto desde entonces.