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Arturo Pérez-Reverte

Arturo Pérez-Reverte, en una imagen de archivoGTRES

Cine

El wéstern desconocido que recomienda Pérez-Reverte: «Una obra maestra extraordinaria»

Tal es la periodicidad de sus recomendaciones que ya se han convertido en una cita cultura habitual para sus seguidores en X, antes Twitter

Autor de éxito y miembro de la Real Academia Española, Arturo Pérez Reverte, donde ocupa la letra T, llena los titulares siempre que abre la boca para recomendar una película, serie o libro. Tal es la periodicidad de sus recomendaciones que ya se han convertido en una cita cultura habitual para sus seguidores en X, antes Twitter.

Hace unas semanas se deshizo en elogios hacia Tierra de mafiosos, el drama criminal de Pierce Brosnan y Tom Hardy, y M. El hijo del siglo, centrada en la figura de Benito Mussolini. Poco después, elogió a la serie policial Southland por ser «una Canción triste de Hill Street» moderna, de ahora. Lo cierto es que, aunque sus últimas recomendaciones sean contemporáneas, el escritor y periodista, en realidad, siente fascinación por las historias clásicas. La jungla del asfalto o Tener o no tener siempre han sido dos de sus favoritas.

Sin embargo, sobre estas, hay una que destaca con especial cariño. Lo hizo en el podcast de Jordi Wild cuando este le pidió que enumerase sus cinco películas favoritas. El escritor eligió, además de las ya mencionadas, La venganza de Ulzana, de Robert Aldrich. «Es espectacular». Al reconocer el podcaster que no la conocía y no la había visto, Pérez-Reverte quiso demostrarle la grandiosidad del filme contándole su comienzo.

«Se ha escapado de una reserva india una partida india. Apaches. Y van en un carromato una mujer y su hijo, a los que están evacuando dos soldados al fuerte», indica Pérez-Reverte. Cuando atacan los indios, un soldado muere en el acto. «El otro se larga y dice la mujer: 'No nos deje aquí'. El tipo para el caballo, da la vuelta, se acerca, le pega un tiro a la mujer, coge al niño y empieza a cabalgar con él», añade. A continuación, según relata, los indios le persiguen, le pegan un tiro y termina cayendo al suelo con el caballo y el niño. «Le dice: 'Perdona, chico'. Y se pega un tiro. No quiere que lo cojan vivo los indios».

Arturo Pérez-Reverte reconoce que «es una obra maestra» Y añade: «Es una película extraordinaria y muy poco conocida». Este western sin complejos de Robert Aldrich llegó en un momento en que los guionistas y cineastas se distanciaban de las antiguas tramas de vaqueros e indios y se inclinaban hacia historias más personales dentro del género. Películas como Pequeño gran hombre (1970), El hombre de una tierra salvaje (1971), Los vividores (1971) y Las aventuras de Jeremiah Johnson (1972) giraban en torno a antihéroes que luchaban con su identidad y cómo abrirse camino en el Oeste.

Este cambio radical era más comprensivo con la forma en que los nativos americanos habían sido retratados previamente en Hollywood y conectaba con una generación más joven que estaba asimilando la guerra de Vietnam. Era un público más interesado en personajes que se buscaban a sí mismos, en lugar de John Wayne buscando a Natalie Wood.

La venganza de Ulzana fue la tercera de las cuatro películas que Aldrich y Burt Lancaster harían juntos, rechazando el cambio narrativo de principios de los años 70 y optando por mostrar la crudeza de la guerra en el campo de batalla y las consecuencias de las decisiones de quienes dan órdenes a los soldados.

Inspirado en Centauros del desierto de John Ford, el guionista Alan Sharp se basó en la historia real del guerrero apache Ulzana, quien asesinó a colonos durante una matanza en 1885. Sharp afirmó que quería que el apache representara el espíritu de la tierra, junto con su hostilidad y dureza. Aldrich y Lancaster lo logran, al tiempo que proyectan una sombra oscura sobre las relaciones raciales de la época.

En La venganza de Ulzana, un pequeño grupo de guerreros apaches liderados por su astuto y despiadado jefe de guerra –Ulzana, Joaquín Martínez– escapa sigilosamente de la Reserva India de San Carlos al amparo de la noche, a caballo, para huir y, aparentemente, vengar el maltrato sufrido. Los hombres a cargo de la instalación de caballería cercana le encargan darle caza a McIntosh (Burt Lancaster), un veterano explorador y rastreador de caballería cuya experiencia con los apaches ha forjado su conocimiento en el terreno.

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