John Malkovich, uno de los protagonistas del filme Wild Horse Nine
Cine
Las dos películas que ya apuntan al palmarés del Festival de Venecia
Los nuevos filmes de Werner Herzog y Martin McDonagh firman un brillante inicio de certamen
Dos excelentes propuestas en el inicio del 83.º Festival Internacional de Cine de Venecia permiten augurar una notable calidad en las películas seleccionadas por Alberto Barbera para la competición. Tanto la crepuscular Bucking Fastard, del alemán Werner Herzog, con su historia de dos hermanas que hablan y piensan al unísono, como la tragicómica Wild Horse Nine, del angloirlandés Martin McDonagh, sobre las maniobras de la CIA para derrocar mediante un golpe militar al Gobierno socialista chileno de Salvador Allende en 1973, aspiran a los máximos premios del festival, tanto en los apartados técnicos como en los interpretativos.
Bucking Fastard, enigmático título del nuevo filme de este octogenario director, que desde hace décadas no deja de sorprender a público y crítica con películas de estilos y temáticas heterogéneos, cuenta la historia de dos hermanas —se niegan a considerarse gemelas: «solo hermanas», dicen— acusadas de acoso sexual por un antiguo amante al que ambas compartían, como todo en la vida, y que viven en una constante búsqueda del amor perfecto.
Kate y Rooney Mara, hermanas casi idénticas en la vida real, protagonizan esta adorable comedia, en la que a su unidad de pensamiento se opone la diversidad de opiniones de quienes se aproximan a ellas, movidos por los más variados intereses: desde la simpatía al deseo y desde la curiosidad al rechazo.
Herzog, autor, como siempre, del guion original, vuelve a enfrentar a sus protagonistas con el mundo que las rodea, porque toda su filmografía está poblada de personajes excéntricos que viven al margen de las convenciones y de las exigencias sociales. En este caso, son dos seres humanos distintos, pero unidos por un mismo objetivo obsesivo: la búsqueda de una felicidad a la que aspira todo el mundo y que, sin embargo, el propio mundo parece prohibirles. Herzog consigue que el espectador se identifique con ellas y comparta su decepción cuando el director las abandona en el momento en que un nuevo obstáculo se interpone en esa búsqueda.
No cabe duda de que Bucking Fastard encontrará un lugar en el palmarés final. Pero la que con toda seguridad figurará en él es Wild Horse Nine, tanto por el guion y la dirección de McDonagh como por su extraordinario reparto, encabezado por un mayúsculo John Malkovich, que ofrece seguramente uno de los papeles más importantes de su carrera. Interpreta a un agente de la CIA, supuesto asesino de John F. Kennedy y artífice de golpes de Estado en Guatemala, el Congo y otros países cuyos líderes políticos no eran del agrado de Washington, que, en el último estadio de un cáncer, busca impedir que se repita la operación que provocó la caída del Gobierno Popular de Chile en 1973. McDonagh, otrora niño prodigio del teatro inglés, dio el salto definitivo al cine con el corto premiado con el Oscar en 2004, Six Shooters, y posteriormente fue candidato al premio al mejor guion por sus cuatro largometrajes sucesivos, sin haber conseguido finalmente la estatuilla. ¿Será esta la nueva oportunidad de la Academia de Hollywood para enmendar sus errores?
El director mezcla humor y tragedia, ficción no tan ficticia y realidad imaginada —o no tan imaginada— para contar lo que todo el mundo conoce acerca de las actividades ilegales de la CIA, un organismo secreto, pero público, de una democracia que durante décadas buscó desestabilizar los Gobiernos de otros países. McDonagh adopta el humor negro de Thomas de Quincey, quien consideraba el asesinato una de las bellas artes, para contar la historia de Chris, un veterano de la CIA que, en vísperas del golpe de Estado de Pinochet y a punto de morir de cáncer, se arrepiente de sus crímenes y trata de advertir del peligro al mayor número posible de chilenos. Entre ellos se encuentran dos estudiantes progresistas, una de las cuales es, en realidad, una agente del contraespionaje estadounidense.
Malkovich encarna al personaje más complejo de toda su larga carrera y le proporciona toda la profundidad y las contradicciones de un hombre que, al final de su vida, comprende que la ha consagrado al mal. A su lado, Sam Rockwell resplandece en el papel de su colega y amigo más íntimo, a quien han encargado asesinarlo antes de que denuncie las maniobras ilegales de la CIA. En papeles secundarios destacan también Steve Buscemi, como jefe de la operación golpista, y Tom Waits, como hermano del protagonista. Los cuatro actores son máximos representantes de esa izquierda de Hollywood que, sin duda, resulta indigesta al mismísimo presidente Donald Trump.