Pedro Sánchez visitó a David Broncano en La Revuelta
La Semana de la Tele
«¿Llegará mi voto por correo?»: la única pregunta que Sánchez no respondió a Broncano en 'La Revuelta'
«Yo espero renovar cuatro años más, y si La Revuelta quiere, tendrá cuatro años más en TVE», le dijo el presidente al presentador
La semana ha sido engullida por una pseudoentrevista de David Broncano al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en La Revuelta. TVE pagó al presentador 21.000 euros por el programa, según contrato. Una especie de publirreportaje político, en el que, sin ruborizarse un segundo, Sánchez le prometió lo siguiente: «Yo espero renovar cuatro años más, y si La Revuelta quiere, tendrá cuatro años más en TVE». ¿Recuerdan de quién depende la Fiscalía? Ahora, ¿de quién depende TVE? El sindicato USO de RTVE ya ha denunciado esta oferta.
Llevaban casi 90 minutos de caos. Broncano, en el programa La Revuelta, se derretía para que «el jefe», Pedro Sánchez, estuviese contento, sin bloqueos. Las preguntas –o lo que sea eso–, controladas. El público aplaudía en momentos clave. Sánchez «vendía» su mercancía, su verdad, aunque fuese una gran mentira. Sabía que no habría réplica. Hubo dos saltos de guion que ignoraron el control previo y dejaron tocado al presidente del Gobierno: se le recibió en La Revuelta por un Broncano gracioso que dijo: «Bienvenido, presidente… por poco tiempo».
La musculatura de su cara se irritó; por eso, nervioso, el presentador añadió de inmediato: «Según dicen la mayoría de las encuestas, menos el CIS». No estaba en el guion. Y le dolió a Sánchez tanto que una hora y media después le decía a Candela Peña: «Ha sido incisivo… Fíjate, llego aquí y lo primero que me dice: 'Presidente… por pocos días'».
La segunda cuestión dejó un interrogante muy enigmático en el aire. Broncano despedía el programa y le suelta: «Pedro, yo voto por correo. ¿Crees que llegará…?». Sánchez mantiene silencio con una sonrisa nerviosa. «Porque –añade Broncano– parece ser que hay unos duendes que cogen esos votos». La respuesta de Sánchez: «Fíjate tú». Y… silencio. No desmintió contundentemente un posible fraude en el voto por correo.
Sí se explayó con sus teorías sobre la vivienda, la inmigración, su obsesión por ganar las elecciones, su prepotencia, su inquina contra Aznar, Jiménez Losantos, Feijóo y en su lista «negra» de periodistas, añadió dos nuevos nombres: Rubén Amón y Juan del Val. Carlos Alsina comentaba en uno de sus sueños en Onda Cero: «Me pareció ver en la tele que estaba Pedro Sánchez haciendo bromas y repartiendo certificados de izquierdismo, él con su ideología elástica y reversible. Señalaba, desde la televisión pública, a periodistas que no le gustan como hace Milei, Trump o hacía Orbán».
En La Revuelta nada surge por arte de magia, todo está milimétricamente estudiado, y con la visita de Pedro Sánchez, más. Fue la única noche que no apareció el «Hombre Mágico» que envía a los niños a la cama. Esta vez Broncano permitió a los niños ver todo el programa «para que conozcan el futuro». Así, por primera vez, los niños supieron qué era «follar, un petting o una paja» y las veces que su presidente lo practicaba. Fue más sensato que el insensato del presentador y dijo: «Tenemos una vida sexual activa y sana». Casi mil asesores en la Moncloa también sirven para «crear» esta respuesta.
Candela Peña, Pedro Sánchez y David Broncano, en 'La Revuelta'
Los regalos que Sánchez entregó a Broncano llevaban trampa. ¿Un ajedrez cuando Broncano dijo que llevaba más de cuatro años sin practicar el juego? «Ya sabes que es un juego de cargarse al rey», dijo Sánchez. En esos instantes, una de las cámaras fijaba la imagen de la camiseta de un joven punk, en la que se leía: «Ni patria ni rey…». Y el segundo regalo fue un perro blanco con un pañuelo rojo cubriéndole el cuerpo, el mismo color que las banderas que aparecen en las revueltas callejeras de los últimos tiempos, sin logos y sin señales, rojo puro. Curioso.
Era un esperpento televisivo ante más de 4 millones de espectadores; un millón, los fijos de La Revuelta, y tres millones más que se apuntaron para ver el show. Socialistas indecisos, sanchistas militantes, ciudadanos de extrema izquierda para confirmar sus teorías, votantes del PP y Vox para blasfemar delante de su televisor e indecisos que, probablemente, no sacaron nada en claro. O quizás sí.
El truco que les contó Sánchez después de explicar que hackearon su teléfono, Broncano dice que Marruecos, pero, según Sánchez, «lo que encontraron fueron fotos familiares». El truco: «Durante cinco minutos al día apagáis el móvil. Eso hace que el móvil se proteja ante los virus». Esto se lo explicaron después del hackeo.
«Muchos me dicen que tengo una flor en el culo», le comentaba, entre risas, Sánchez a Broncano cuando este le habló de Casero, el diputado del PP, que se equivocó al votar y gracias a él fue aprobada la reforma laboral. Y metedura de pata: «Era de Trujillo, de tu tierra». «No, Pedro –le rectificó Broncano–, es un pueblo de Cáceres y soy de Jaén». ¿Errores? No recordaba ninguno. «Lo de Ceuta podríamos haberlo gestionado mejor y la corrupción de Ábalos me dejó helado». Todo lo demás… son ataques a su familia, a su fiscal: «A todos les han aplicado la pena del telediario».
Y cuando parecía que se cerraba el telón, aparece la colaboradora Candela Peña y la lio parda: «Este hombre, con todos los respetos, ¿será un psicópata?… Con todo lo que ha pasado. Se ha comido pandemias, danas, un apagón, un volcán, pero… marica, ¿por qué quieres seguir?». Broncano, para desviar el tema, le pregunta a Candela Peña qué le ha parecido la entrevista: «Ha sido un poco un rollo patatero». Ni la pistola de oro que le regaló Erdogan, el presidente turco, hubiese arreglado la noche.