Fotograma de Johnny Guitar
Cine
Johnny Guitar, el wéstern «menor» que se convirtió en una obra cumbre del género
El director Nicholas Ray le dio una estética inolvidable y rodó una de las escenas de amor más hermosas de la historia del cine
El wéstern ha tenido la injusta fama de ser un género tradicionalmente masculino donde la mujer tiene un papel meramente periférico, relegado siempre a las subtramas románticas o familiares. Como si las mujeres en el wéstern no fueran fuertes y valientes. Porque… ¿hay algo más poderoso que una mujer con un rifle defendiendo su hogar?
Con todo, hay unos pocos wésterns en los que la trama gira en torno a un gran personaje femenino de otro tipo, de las que tienen poder y hombres a su cargo. Y uno de ellos, uno de los mejores, tiene por título, paradójicamente, el nombre de un hombre: Johnny Guitar.
Joan Crawford compró los derechos de la novela homónima de Roy Chanslor en 1953, poco antes de que saliera a la venta. Amiga del autor, este le había permitido leerla antes de su recorrido comercial y ella, emocionada con el papel de la protagonista, Vienna, adquirió los derechos de explotación para el cine que vendió, a su vez, a los estudios Republic con la condición indispensable de protagonizarla ella misma y poder intervenir en todas las fases de producción. Y los estudios la dejaron hacer y deshacer a su antojo porque nadie tenía demasiadas esperanzas en una película concebida desde el primer minuto como algo menor.
La actriz, que tenía ya 50 años, estaba de capa caída. En 1951 había rescindido su contrato con la Warner cansada de los papeles menores que la compañía le ofrecía desde que recogió sus cenizas en 1945 cuando fue expulsada de la Metro. Sin embargo, a su edad, la oferta de grandes personajes era limitada y ella decidió buscarlos por su cuenta. Y, acostumbrada como había estado siempre a ejercer de estrella, manejó todos los elementos de Johnny Guitar a su antojo.
Para empezar, eligió a Nicholas Ray como director, un realizador por entonces arruinado que estaba desesperado por trabajar en lo que fuera para saldar deudas. Crawford pensaba que el estado de desesperación del director, entonces, además, alcoholizado, le iba a permitir manejar el rodaje a su antojo. Y es cierto que lo hizo en innumerables ocasiones, pero también lo es que la mano maestra del director de Rey de reyes o 55 días en Pekín es absolutamente innegable y que el cromatismo abigarrado de la película y su lirismo constante no podría haber salido de la silla de otro director.
Fotograma de Johnny Guitar
Seguidamente, decidió que su antagonista femenina fuera una actriz abiertamente más fea que ella. Intentó que le llegara el papel a Bette Davis, pero ella lo rechazó y no sería hasta 1962 que no trabajarían juntas en Qué fue de Baby Jane. Le llegó entonces el papel a Mercedes McCambridge, una actriz habitualmente secundaria, menuda y poco atractiva que, paradójicamente, constituye la interpretación más poderosa de toda la película tal es el odio que siente por Vienna y el deseo sexual que tiene por su amante, Dancing Kid.
La actriz, además, no quería a un gran actor en el papel de Johnny. Pareja habitual de Clark Gable en los años 30, no quería ni oír hablar de un actor de categoría como Henry Fonda o Gary Cooper, que nunca hicieron ascos al género, para ser ella la única estrella. Por esta razón entró en el casting Sterlyng Hayden, doce años más joven que ella, que hace una gran interpretación contenida y que protagoniza con Crawford una de las mejores escenas de amor de todos los tiempos.
Johnny Guitar
Y, por último, exigió que todas sus escenas se rodasen en estudio, siendo como es ésta una película con muchas escenas exteriores de parajes de Arizona. Crawford, obsesionada con parecer más joven y víctima de su propia leyenda, supervisaba incansablemente la iluminación y los filtros que se empleaban en sus escenas hasta el punto de desesperar a Hayden y McCabridge a los que obligaba a repetirlas una y otra vez, una y otra vez.
El resultado, sin embargo, sigue siendo un inolvidable wéstern barroco y casi gótico en el que la dueña de un casino es acusada por una terrateniente resentida y sus hombres de haber atacado la diligencia junto a su amante, Dancing Kid. Ella lo niega al tiempo que su antiguo amante aparece por ahí… Un hombre silencioso, que no lleva armas y que se hace llamar Johnny Guitar.
Fascinante e inolvidable, llena de dolor y de rencor, con muchas muertes y mucha tristeza, mucho odio y muchos sueños, con una banda sonora profundamente romántica, Johnny Guitar es una película extraordinaria concebida por una de las actrices menos queridas de la historia del cine que supo ver en Vienna al mejor personaje femenino que ha salido nunca de un wéstern.