Marina Abramovic junto a David Galván
Marina Abramovic, amante de la tauromaquia: «Es muy estúpido prohibir una tradición que viene del alma»
La arista, famosa por sus performances, se ha pronunciado varias veces sobre su postura respecto a los toros. Ahora, vuelve a hacerlo al invitar a un pase exclusivo de su nueva obra al torero David Galván
La llamada «reina de la performance», Marina Abramovic (Belgrado, 1946), se ha reunido este jueves con el joven torero David Galván (San Fernando, 1992) para disfrutar del ensayo general privado de la última obra que la artista serbia presentará, Las siete muertes de María Callas, dentro del Gran Teatro Liceu de Barcelona.
No es casualidad que el invitado sea torero. La artista, galardonada con el Premio Princesa de Asturias de las Artes en el año 2021, hizo entonces pública su posición sobre la tauromaquia: «Amo las corridas de toros, he ido a muchas, he leído a Hemingway… Las corridas simbolizan la oscuridad y la luz. Y me entristece que en Barcelona las hayan prohibido. Es muy estúpido prohibir una tradición así, que viene del alma y a ella va dirigida», confesó en una entrevista.
Amo las corridas de toros, he ido a muchas, he leído a Hemingway… Las corridas simbolizan la oscuridad y la luz
Ahora, en la presentación de su espectáculo en Cataluña, ha reincidido en su opinión: «Estoy totalmente en contra de lo que hizo Barcelona, prohibir los toros. Han eliminado una importante parte de su cultura, una parte fundamental».
Amor por los toros, el flamenco y santa Teresa
Parece ser que Abramovic ama España: «Hay una respuesta emocional al arte; los españoles son muy sensibles y abiertos a las emociones». Y ama también su tradición taurina: «Soy una gran amante de los toros y del flamenco, que expresan el drama y el espíritu de este pueblo: yo sufro el mismo tipo de drama». Además, añade: «Me ha inspirado mucho santa Teresa de Ávila, sobre la que hice un trabajo, The Kitchen». Afirma que viene casi una vez al mes: «Hace mucho tiempo que mi relación con España es muy profunda».
David Galván se ha mostrado feliz de poder disfrutar de la obra y compartir momentos con la artista. «Agradecido a la vida y al arte por brindarme momentos tan mágicos como los vividos junto a Marina Abramovic en el Gran Teatro del Liceu de Barcelona. Mil gracias, Marina, por emocionarnos con tu aportación artística y tu calidez humana», declaró el el torero en sus redes sociales.
«Soy una gran amante de los toros y del flamenco, que expresan el drama y el espíritu de este pueblo
Respecto al comunicado de la artista, varias asociaciones taurinas la han tomado como un referente importante –de renombre internacional– a la hora de buscar apoyos para la defensa de la tauromaquia. Así lo ha hecho la Fundación Toro de Lidia, que ha tuiteado varias veces estas frases de Abramovic para respaldar la fiesta, a lo que algunos usuarios contestaron rudamente. También lo ha hecho la médica Rafaela Santos, presidenta de varias asociaciones importantes como el Instituto Español de Resiliencia, y el profesor de filosofía y ensayista Santiago Navajas, así como otras entidades como el Instituto Juan Belmonte.
Callas, Abramovic y Sevilla
«Estoy con mi primera ópera, Las siete muertes de Maria Callas, que estrenamos en el Bayerische Staatsoper de Múnich y ahora llevamos a la Ópera Nacional de París, al Palais Garnier. Llevarlo a Madrid sería un sueño, el Teatro Real sería un sueño», afirma Abramovic.
Su obra celebra el primer centenario del nacimiento de la cantante Maria Callas, cantante con la que la artista consigue reflejar su propia vida –al igual que con las performances–, llena de desilusiones y dramas amorosos. Para ello, presenta este espectáculo en la encrucijada entre la ópera, el arte en vivo, la performance y la videocreación.
Con las«siete muertes», Abramovic hace referencia a las grandes arias que marcaron a Callas, que han sido incluidas en la obra, mostrando a mujeres trágicas y representativas de la ópera decimonónica –son autorretratos de la artista, que habita estos personajes diferentes–, siendo una de ellas Carmen de Bizet, ambientada en la Sevilla de las primeras décadas del siglo XIX. Con ello, la puesta en escena se llena de trajes rojos construidos a modo de trajes de luces, enredando su obra con el mundo de los toros.
Callas, con una vida personal compleja de amores perdidos y una muerte del mismo modo solitaria, revive momentos traumáticos de pérdida, amor y anhelo en los que Abramovic honra y habita el espíritu de la propia Callas, sugiriendo que estos roles pueden ser imaginados y renovados para futuras generaciones de intérpretes.