Castillo de Luna, en Alburquerque, Badajoz (Extremadura)
Alburquerque denuncia la falta de mantenimiento del Castillo de Luna, una fortaleza del siglo XII
El ayuntamiento de Albuquerque advierte que el Castillo de Luna no recibe reparación alguna desde hace 20 años y acusa la dejadez de la Junta de Extremadura
Desde el Ayuntamiento de Alburquerque alertan sobre el mal estado de una de las fortalezas más importantes de Extremadura, el Castillo de Luna, que sufre constantes desprendimientos de roca. Sin embargo, las soluciones son escasas y temporales: la respuesta ha sido colocar unas vallas como «contención».
El consistorio ha informado sobre el deterioro del monumento. Esta queja se repite, ya que en febrero del pasado año la Asociación para la Defensa del Patrimonio de Alburquerque (ADEPA) consideró «de suma emergencia» la restauración de dicha fortaleza.
La fortaleza, que es Bien de Interés Cultural, sufre daños importantes desde hace tiempo. En 2013 la muralla sufrió daños significativos: se produjeron desprendimientos, poniendo en peligro los aledaños. Cinco años después, los desperfectos sucedieron en la entrada del patio de armas. En ninguno de los casos hubo reparaciones.
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El motivo principal de esta «dejadez», explican desde el Ayuntamiento en conversación con El Debate, donde gobierna el Grupo Político Independientes Por Alburquerque (IPAL), es «la falta de uso y el desinterés de la Junta de Extremadura», titular del castillo.
Desde el siglo pasado se ha considerado el Castillo de Luna como una de las fortalezas mejor conservadas de La Raya hispanoportuguesa, una condición que, si nadie lo remedia, dejará de ostentar debido a su deplorable estado actual.
Declarado Monumento Nacional en 1924 y Bien de Interés Cultural en 1933, el castillo sufre diferentes daños estructurales y desprendimientos.
Análisis de los daños
Eduardo Robles, técnico de Turismo del Ayuntamiento de Alburquerque y guía del castillo, destaca «un grave deterioro debido a que las últimas obras de restauración son del año 2004». «Cada día se ven más portillos o socavones que se están abriendo debido a las filtraciones de agua o al crecimiento de vegetación, cuyas raíces son la causa de que se abran huecos en unas murallas». Robles señala la existencia de grietas por toda la fortaleza «con pérdida de fábrica, de sillares, por descarnamientos de la mampostería».
Interior del castillo medieval de Alburquerque
Robles destaca también, separando el estado del castillo, el poco atractivo que tiene para los visitantes que se encuentran al llegar «un puntal de obra y una valla metálica cerrada con una cadena y un candado». Los trabajadores tienen que apuntalar las puertas y ventanas ya que todas se ven afectadas por termitas y carcomas, y no cierran.
Finalmente, Robles señala que uno de los problemas más graves que tiene la fortaleza es que desde que dejó de utilizarse como albergue juvenil no tiene un uso, por lo que lo primero que debería hacer la Junta de Extremadura es identificar la explotación más idónea para esta fortaleza.
Un castillo recuperado de los árabes
Su existencia está documentada en el siglo IX d.C, en época andalusí. Sin embargo, no se han encontrado restos de estas primeras construcciones. A principios del siglo XIII el castillo fue tomado definitivamente a los árabes por Alfonso Téllez de Meneses. Su descendiente, Alfonso Sánchez, fortificó la villa.
Una de las vistas del Castillo de Alburquerque, desde la muralla
En los siglos XIV y XV el castillo estuvo en manos de varios grandes señores y miembros de la familia real castellana, entre los que destacan don Álvaro de Luna y don Beltrán de la Cueva. A estos dos siglos debe asignarse la mayor parte de la obra del castillo, junto al recinto abaluartado, construido bajo dominación portuguesa en el siglo XVIII.
Su interior ha sido modificado para aprovecharlo como centro de actividades y residencia juvenil.