A Nostradamus le atribuyen varios aciertos a sus ambiguas predicciones
La aparición de Napoleón y otras cuatro predicciones cumplidas de Nostradamus
Han pasado 520 años del nacimiento del famoso adivino, médico, boticario o matemático, autor de Las profecías, quien fue confidente favorito de algunas de las más importantes personalidades de su época
Las profecías fue el libro que Michel de Notre-Dame (vidente, astrólogo, alquimista, médico, también matemático y filósofo) verdadero nombre de Nostradamus (como él mismo se llamó), publicó en 1555. Era como el almanaque de Regreso al futuro pero, en vez de con resultados deportivos, con «resultados históricos», y sin máquina del tiempo de por medio.
Otra diferencia es que los resultados, en lugar de ser sencillos y numéricos, infalibles y ciertos para hacer rico a Biff, el malo de la película, eran farragosos, literarios, equívocos y por todo ello relativos para hacer rico al propio boticario, tan taimado como el de Romeo y Julieta: «Tengo de esos mortíferos venenos; pero la ley de Mantua castiga de muerte a todo el que los vende», responde el personaje a la petición del joven enamorado.
Un rey de las Islas expulsado por la fuerza
Las profecías son versos enigmáticos que sugieren hechos y acciones sin concreción. Las supuestas predicciones atribuidas a Nostradamus, por lo tanto, son interpretaciones que poco (o nada) tienen que ver con los supuestos poderes adivinatorios que han construido el mito del vidente de videntes, el astrólogo que fue confesor y profeta de consulta de los poderosos de su tiempo.
El nombre de Nostradamus ha resonado a través de los siglos como sinónimo de aquel, apoyado en interpretaciones favorables de sus cuartetas poéticas que alcanzan hasta nuestros días (para 2024 creen que Carlos III de Inglaterra será destronado: «Un rey de las Islas expulsado por la fuerza»). El bueno de Michel tuvo un enorme éxito con su libro, al que fue añadiendo más poemas velados, una saga interminable de diez siglos de visiones de más que amplia interpretación.
En el fuego del centro de la tierra/ hará templar alrededores de ciudad nueva/ Dos grandes rocas
Dijo que escribía casi en modo cifrado para que el pueblo no pudiera saber sin dificultades lo que a él le había llegado por inspiración divina. El misterio como secreto (sin fechas exactas, ni mucho menos, con margen de décadas o incluso de Centurias, como también se conoce a Las profecías, subordinadas, lo oculto como parte del plan, como pilar de un gran «negocio» que tiene siglos de edad. Una multinacional de pronósticos que continúa viva y que también tenía un propósito «evangelizador» en el tono de la época: el sermón del miedo, los desastres y las tragedias predichas que hacen a los hombres temerosos de Dios.
La llegada de Napoleón
Quizá sea esta una de sus más «claras» «adivinaciones». Nostradamus escribió, más dos siglos antes de la aparición del emperador francés, de este modo: «Un emperador que nacerá cerca de Italia/ que será vendido muy caro al imperio./ Dirán con cuántas gentes se alía/ que les parecerá menos príncipe que carnicero». La cuartilla es asombrosa por el acierto que cimenta la fama del autor, que ya venía de antes, con curaciones y remedios ciertos de profeta y salvador en la época de la peste. En la de Napoleón también se hicieron eco de los versos que describían el paso del militar corso por la historia en unos pocos trazos.
La Revolución Francesa
Se dice con mucha menos precisión, por parte de Nostradamus, que este predijo la Revolución francesa cuando escribió al rey Enrique II: «La gente creerá que el siglo se encuentra en un proceso de renovación».
La aparición de Hitler
Un poco más detallada es la descripción de lo que se relaciona con el nacimiento del dictador nazi: "De lo más profundo del Occidente de Europa/ De gente pobre un joven niño nacerá/ Que por su lengua seducirá a las masas/ [Su fama al reino de Oriente más crecerá]. Otra estrofa incluso se refiere a un perturbador «Hister» y ubica el nacimiento de ese niño en Alemania (aunque Hitler nació en Austria): «Bestias feroces de hambre ríos tragar/ la mayor parte del campo contra Hister estará/ En jaula de hierro el grande hará llevar/ cuando nada el hijo de germano observará».
El atentado de las Torres Gemelas
«Cinco y cuarenta grados el cielo arderá/ fuego acercándose a la gran ciudad nueva/ Al instante, gran llama esparcida saltará/ cuando se quiera a los normandos probar». Los intérpretes afirman que la «ciudad nueva» es Nueva York y la «gran llama esparcida el derrumbamiento de los rascacielos a los que también menciona, eso dicen, en otra cuartilla: «En el fuego del centro de la tierra/ hará templar alrededores de ciudad nueva/ Dos grandes rocas largo tiempo harán guerra/ luego Aretusa enrojecerá de nuevo el río».
Hay que hacer más o menos esfuerzo en establecer la conexión de las profecías con los hechos, pero no dejan aquellas de ser curiosas e intrigantes, en su origen y en su forma. Una obra en la que caben más hechos históricos «cumplidos» después de que la «inspiración divina» del francés «se refiriera» a ellos sin especificar, pero con casualidad, visión, tino, o quizá solamente inteligencia.
Otras «predicciones cumplidas» de Nostradamus:
-La bomba atómica: «Será dejado fuego ardiente, muerte escondida/ En los globos horribles y terroríficos,/ De noche en ciudad marítima en pólvora dejada,/ La ciudad en fuego, el enemigo favorable».
-Atentado contra Juan Pablo II: «Romano Pontífice guárdate de acercarte./ De la ciudad que dos ríos bañan,/ Tu sangre irá cerca de allí a ser esculpida,/ [Tú y los tuyos cuando florezca la rosa]».