Albert Einstein en 1950
Las dos notas sobre la felicidad (y cuatro frases más) que Einstein le dio de propina a un mensajero
Apenas unas líneas que fueron escritas en un hotel de Tokio y subastadas en 2017 por 1,5 millones de euros
Quién sabe por qué Albert Einstein, alojado en el Hotel Imperial de Tokio en 1922, escribió esas palabras. En qué momento se encontraba, qué le llevó a pensar en aquello. ¿Estaría mirando las calles de la capital japonesa desde una ventana? ¿Su cielo gris? ¿Cuál era el proceso mental que terminó con esa sucesión y ese pensamiento final plasmado en dos hojas de papel?
Las frases del famosísimo Nobel alemán forman parte de las listas habituales de sentencias conocidas, y tienen la particular característica de su curiosa mezcla de ciencia y humanismo y observación del mundo. Como si el camino creador del científico no se pudiera separar nunca del hombre y sus circunstancias. La cuestión del espacio y el tiempo como principio filosófico de su teoría de la relatividad.
cuatro frases de einstein sobre la felicidad
¿Fueron estas notas el germen de otra teoría o simplemente fueron el pensamiento del hombre? El caso es que Albert Einstein las escribió en su habitación de su hotel en Tokio en dos papeles y cuando llegó un mensajero a entregarle un paquete se las dio como propina. No fue mala gratificación, pese a lo que materialmente se podía pensar. Ni siquiera eso. El incunable, el objeto de coleccionista, que su destinatario guardó toda su vida, con sus comunicados breves y profundos, se vendió en subasta casi un siglo después por 1,5 millones de euros desde un precio de salida de solo 2.000, casi contraviniendo el propio mensaje:
Las frases y la propina que el mensajero guardó toda su vida fueron las siguientes: «Una vida humilde y tranquila trae más felicidad que la persecución del éxito y la constante inquietud que implica» y «Donde hay voluntad, hay un camino».