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23 de junio de 2024

Fernando Bonete Vizcaino
Anecdotario de escritoresFernando Bonete Vizcaino

Dumas padre, Dumas hijo

La impronta de Dumas padre sobre su hijo se hizo notar, en primer e ineludible lugar, en su ascendencia mulata, que aunque era menor que la de aquel, le causó mayores estragos

Actualizada 19:45

Retrato de Alexandre Dumas Père, fotografiado por Carjat.

Retrato de Alexandre Dumas Père, fotografiado por Carjat.GTRES

No fue hasta 2012, con la publicación de las investigaciones de El conde negro por el periodista Tom Reiss, y la resonancia internacional que alcanzó el volumen un año después al recibir el Premio Pulitzer de Biografía que el mundo se terminó de enterar de la enorme influencia que tuvo el padre de Alexandre Dumas en su vida y obra.

Thomas-Alexandre Dumas tuvo al menos cuatro nombres: Thomas-Alexandre Davy de la Pailleterie, Alex Dumas, Horacio Cocles del Tirol y El Demonio Negro. Los dos últimos se debieron a su valentía y hazañas bélicas con Napoleón: el de Horacio Cocles se lo puso el corso cuando ambos eran todavía revolucionarios, en recuerdo de aquel legendario romano que salvó Roma cuando impidió que los etruscos cruzaran el Tíber por el puente Sublicio; El Demonio Negro vino de los austriacos a los que impidió que cruzaran el Adige en enero de 1797. ¿Y por qué negro? Porque Dumas padre era mulato. Fue el segundo general europeo negro de la historia.

Pintura del general en jefe Thomas-Alexandre Dumas Davy de la Pailleterie

Pintura del general en jefe Thomas-Alexandre Dumas Davy de la Pailleterie

Así se explican los otros dos nombres: los apellidos Davy de la Pailleteri por los de su padre, el marqués Alexandre-Antoine Davy de la Pailleterie, afincado en Santo Domingo. El de Dumas, que finalmente adoptó en sustitución de los apellidos del padre, por su madre Marie-Cesette Dumas, una esclava negra –él mismo pasó una temporada como esclavo vendido por su propio padre–.

La impronta de Dumas padre sobre su hijo se hizo notar, en primer e ineludible lugar, en su ascendencia mulata, que aunque era menor que la de aquel, le causó mayores estragos: Balzac mismo lo llamaba «ese negro»; los críticos del momento le atacaron sin piedad por su origen tropical; las caricaturas de la época eran burlescas; en un ejemplo extremo de segregacionismo, sus obras no fueron llevadas a la Biblioteca de la Pléiade, ni sus restos fueron trasladados al Panteón de París hasta el año 2002, 132 después de su muerte, cuando el presidente Jacques Chirac decidió reparar la injusticia.

Donde con mayor fuerza, aunque menor fama se hizo notar esta influencia fue en su novela George, protagonizada por un joven mulato que se traslada a París, gana fama como espadachín y regresa a su isla para vengarse. Y donde con menor fuerza, pero mayor fama y más memorablemente se hizo patente fue en sus dos obras cumbre: Los tres mosqueteros y El conde de Montecristo.

En la primera, su heroísmo, virilidad y fama de hombre fuerte –se cuenta la exageración que fue el hombre más fuerte del ejército francés, capaz de agarrarse a una viga y levantarse junto con el caballo que montaba– se trasladaron a numerosos sucesos protagonizados por D’Artagnan, como el duelo contra Porthos, Athos y Aramis que termina en el famoso «¡Todos para uno y uno para todos!». Al parecer, Thomas-Alexandre Dumas se batió en un solo día tres veces en duelo, y salió victorioso de los tres; como cabo, apresó a doce soldados enemigos y en otra ocasión venció a cuarenta ayudado tan solo por cuatro jinetes aliados. Siempre iba a la cabeza de sus tropas. A los 31 años ya era general y era considerado uno de los mejores soldados del mundo.

En la segunda, porque el mismo conde de Montecristo es, en verdad, el padre de Dumas. Como Edmundo Dantès, fue encarcelado a traición, víctima de una conspiración pergeñada por los republicanos, Napoleón entre ellos, a su regreso de la campaña de Egipto. Sus congéneres lucharon por la libertad, la igualdad y la fraternidad, pero solo para terminar sometiendo al mundo, un propósito que Alex Dumas no podía compartir.

Cartel de Louis Français para 'El conde de Montecristo' de Alejandro Dumas

Cartel de Louis Français para 'El conde de Montecristo' de Alejandro Dumas

El maltrato continuo al que estuvo sometido durante sus dos años de cautiverio le causó tales estragos que a los cinco años de su liberación murió de una úlcera de estómago. Dumas niño contaba con apenas cuatro años, pero la tragedia del padre no fue olvidada. Más bien vengada en las páginas inmortales de los clásicos de la literatura. Las de Montecristo, y las de todas las obras que siguieron la estela de su leyenda.

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