Friedrich Hayek, Donald Trump, Karl Marx y Pedro Sánchez
Hayek contra Marx, la batalla de los pensadores favoritos de la derecha y la izquierda se reproduce en el XXI
Hoy se repite esa confrontación en tiempo y espacio real: el último triunfo del filósofo austríaco (en Milei o Trump) y la derrota del nuevo marxismo woke
Afirmaba Friedrich Hayek que el socialismo es incompatible con la libertad. Pero eso lo dijo después de haber estudiado. Cuando joven era un socialista deslumbrado por el relato fantástico y la utopía. Luego llamó a su antigua ideología la «democracia sin límites». Lo escribió en su libro más famoso, Camino de servidumbre, de título revelador.
Para Hayek la libertad verdadera era la del mercado y el mejor Gobierno el más limitado. Para Marx, en cambio, el mercado era la dictadura y el intervencionismo la panacea. 2025 parece un remedo de esta batalla que nunca se dio en realidad, pues el autor de El Capital nació casi un siglo antes que el filósofo y economista austríaco. Este se opuso al alemán desde su estudio y con la perspectiva del tiempo y de las consecuencias del marxismo.
Hoy se repite esa confrontación en tiempo y espacio real. La guerra cultural que ha sufrido un giro de posiciones con el triunfo político de posiciones conservadoras, con el triunfo de Hayek y la derrota del nuevo colectivismo «woke».
«Cualquier política dirigida directamente a un ideal de justicia distributiva, es decir, a lo que alguien entienda como una distribución 'más justa', tiene necesariamente que conducir a la destrucción del imperio de la ley porque, para poder producir el mismo resultado en personas diferentes, sería necesario tratarlas de forma diferente. Y ¿Cómo podría haber entonces leyes generales?».
Este párrafo resuena entre las paredes del presente: el wokismo es la nueva justicia distributiva y también la destrucción del imperio de la ley con el «lawfare», por ejemplo, y otros constructos. Hayek acusaba al colectivismo marxista de corromper los conceptos de democracia y libertad. Esto resuena hoy también en los Milei, Meloni o Trump, y también en Sánchez, pero desde el otro lado. El corruptor «marxista» es él. La guerra cultural es vieja. Muere y se reproduce bajo distintas identidades del «bando socialista».
El conservador se conserva y el marxismo también, pero con cambio de vestido. La última forma ha sido la «woke», frente a la que luchan los nuevos con las armas de siempre, invariables, las mismas de Hayek en manos de los Trump o Milei: el individualismo frente al colectivismo, el mercado frente al intervencionismo, la igualdad ante la ley frente al igualitarismo... hasta la siguiente resurrección de Marx con su correspondiente apariencia renovada.