Las Meninas de Velázquez
¿Qué tienen ‘Las meninas’ de Velázquez para obsesionar tanto a los artistas contemporáneos?
Las meninas de Velázquez siguen generando interés e inspirando entre artistas contemporáneos
Hace unas semanas se le dio amplia cobertura mediática al trabajo del pintor español Juan Antonio Romero por pintar a la familia real inspirándose en las grandes obras maestras de la historia del arte.
Entre otras obras, recreó Las meninas de Velázquez sustituyendo a la familia de Felipe IV por la de Felipe VI.
El caso de Juan Antonio Romero no es único. Desde que Velázquez pintó las meninas este cuadro se ha convertido en una auténtica obsesión que ha inspirado a algunos de los más grandes artistas de la historia.
A Las meninas las han «versionado» grandes estrellas del arte como Picasso, Dalí, Manolo Valdés, Botero o Antonio de Felipe.
La obsesión llegó al extremo de repartir por todo Madrid esculturas de Las meninas decoradas por diferentes artistas, en una iniciativa que no gustó a todos.
Las meninas de Picasso
Pintado en el año 1656 para el Real Alcázar de Madrid, ¿qué tienen Las meninas de Velázquez para seguir generando el interés y la admiración entre los artistas de hoy?
Lo cierto es que el cuadro cuenta con una composición absolutamente novedosa para la época. Empezando por el hecho de que los personajes en él retratados observan más que miran a los ojos del espectador.
La composición es de una complejidad enorme, aunque parte de una sencilla premisa: Velázquez no está retratando a la infanta Margarita y a sus meninas, que protagonizan el cuadro, sino a los reyes Felipe IV y Mariana de Austria, reflejados en un espejo al fondo del cuadro.
Tanto la infanta, como Velázquez y el resto de los personajes que aparecen en el cuadro están mirando a los reyes mientras el artista sevillano los retrata.
Pero hay más elementos que hacen de esta pintura una obra maestra que trasciende el arte, como su juego con la realidad y la irrealidad. La escena representada está rodeada de una atmósfera onírica que plantea numerosas preguntas.
En ese sentido, ese juego de Velázquez de composición y atmósfera recuerda a lo que haría en el siglo XX el artista neerlandés Escher en grabados como Mano con esfera reflectante o Ascendiendo y descendiendo.
Velázquez aplica en Las meninas técnicas y estrategias de manipulación del espectador para hacerle creer que ve cosas que no están en el cuadro, a la vez que le oculta elementos esenciales de la pintura.
Por ejemplo, las reproducciones de pinturas de Rubens ocultas tras las sombras del fondo de la estancia del Real Alcázar.
Además, otro elemento que cautiva a los artistas de hoy es la teatralidad con la que figuran representados los personajes, el modo en que las meninas interactúan alrededor de la infanta Margarita, o la patada que Nicolasito Pertusato que le da al mastín.