La feria de Morante, de quince tardes de «no hay billetes» y del éxito de Telemadrid
En total, durante la Feria de San Isidro, han pasado por Las Ventas 576.228 espectadores, casi 12.000 más que la pasada temporada
El diestro Morante de la Puebla sale a hombros de Las Ventas tras la Corrida de la Beneficencia
Concluida la Feria taurina de San Isidro –aunque quede todavía el próximo domingo la llamada corrida In Memoriam, dedicada a Victorino Martín–, conviene resumir en esquema los datos básicos.
1. Quince tardes de «no hay billetes»
Han sido dos más que en 2024 y confirman el indiscutible éxito de público. Nunca se había producido un dato así. En total, en un mes continuado de toros, han pasado por Las Ventas 576.228 espectadores (casi 12.000 más que la pasada temporada). Tarde tras tarde, a lo largo de un mes, se ha cubierto casi el 93 % del aforo. ¿Qué otro espectáculo de pago puede presentar ahora en Madrid unas cifras semejantes?
Eso confirma también la gran visión del ministro Urtasun, cuando justifica su campaña antitaurina por el escaso interés que la Fiesta despierta en la sociedad actual. Quizá Urtasun merecería también algún Premio taurino, por haber contribuido así al éxito de la Feria de San Isidro.
2. Morante y los demás
Ésta ha sido, sin duda, la Feria de Morante. No se trata sólo de que por fin haya conseguido abrir la Puerta Grande de las Ventas. Tampoco conviene perderse en la discusión de si merecía una oreja o no.
Lo que me parece indiscutible es que Morante ha marcado distancias con el resto del escalafón; ha demostrado que, ahora mismo, lo que él hace, no lo hace ningún otro. Ya no es sólo un torero «artista», con una estética personal; además de eso, es un diestro valeroso y un lidiador que bebe en las fuentes clásicas de la Tauromaquia.
Al margen de los trofeos, ésta ha sido también la revelación de un nuevo Fortes, que ha toreado muchísimo mejor de lo que lo hacía antes. No es frecuente –pero a veces se da– que un diestro que torea poco reflexione, madure y vuelva a los ruedos habiendo depurado su estilo. Jiménez Fortes debería estar ya anunciado de nuevo en Las Ventas: se lo ha ganado.
3. Los nuevos toreros
Apostó la Empresa por dar la oportunidad de confirmar su alternativa a varios toreros, más o menos jóvenes. Es evidente que el escalafón necesita renovarse (aunque el gran público sólo suele acudir a las Plazas al reclamo de los nombres que le suenan, por motivos taurinos o no). En la práctica, eso ayuda también a la contratación de las primeras figuras, que no desean abrir cartel.
En general, la apuesta ha salido bien. Además de la lógica entrega, casi todos los confirmantes han mostrado cualidades. Han destacado Clemente, por su estética; Diego San Román, por su valor; Ismael Martín, por su soltura; Chicharro, por su capacidad. Ya habían confirmado la alternativa, pero también han acreditado sus cualidades Víctor Hernández y Samuel Navalón. Todos ellos merecen volver muy pronto a Las Ventas.
Entre los novilleros, han destacado claramente el aragonés Aarón Palacio y el portugués Tomás Bastos.
4. Banderilleros y picadores
Una observación previa: han brillado mucho más los toreros de a pie que los de a caballo. ¿Por qué? En los dos sectores hay grandes profesionales, sin duda. La diferencia debe venir de la distinta actitud del público.
A mi modo de ver, buena parte de los espectadores actuales se comportan como antes hacían algunos turistas: pretenden que la suerte de varas dure lo menos posible, se reduzca al mínimo. Y lo peor es que, en eso, coinciden con el criterio de algunos ganaderos. Es un craso error. La suerte de varas es imprescindible para ahormar a los toros y para que muestren su bravura. Tienen razón los que repiten, en Las Ventas: «¡Hay que picar!». Aunque cada día, por desgracia, sea una batalla más perdida.
A partir de eso, recuerdo buenos puyazos de Lorente, Tito Sandoval y Juan Peña. En los banderilleros, hay muchísima más competencia, lo mismo en la lidia que al clavar los palos. Destaco tres nombres: Fernando Sánchez, Iván García y Curro Javier.
5. Los toros
Quizá debería haber empezado por ahí, porque el toro es el elemento básico de la Fiesta. Todo lo que haga el torero debe valorarse en función del toro que tenga delante. Eso se llama, sencillamente, la lidia.
En este San Isidro, el nivel de los toros no ha sido bueno: ni en las llamadas ganaderías comerciales ni en las consideradas duras. Para mi gusto, los triunfadores han sido Victoriano del Río y José Escolar. También ha habido toros destacados de Pedraza, Jandilla…
En una Feria que ha durado más de un mes, evidentemente, es poco. Si eso sucede en Las Ventas, donde todavía se mantiene una cierta exigencia, imagínense lo que pasa en el resto de las Plazas… Así estamos.
6. El público
Es muy bueno para la Fiesta la llegada de nuevos públicos. La contrapartida es evidente: una falta de criterio que, muchas veces, alarma. Es habitual ver a un sector de público festero, que no para de tomar copas, quiere salir y entrar durante la lidia, no se fija en el toro, aplaude lo más efectista y barato, quiere que la suerte de varas se reduzca al mínimo y que el toro caiga enseguida, sea como sea la estocada…
Ya hace años decía Tierno Galván –que no era ciertamente un facha– que el riesgo mayor que él advertía no era el final de las corridas de toros sino su banalización y trivialización. ¿Se equivocaba?
7. La duración
Es éste un problema básico, en cualquier espectáculo: teatro, música, danza… Los profesionales de todos ellos lo saben de sobra: un espectáculo largo tiene muchas más probabilidades de aburrir al público. En el teatro, es muy frecuente que, después del estreno, se haga un «peinado», para reducir el tiempo.
Durante años, se consideraba que una corrida no debía de durar más de dos horas. Ahora, lo habitual son dos horas y media; con frecuencia, se alargan hasta dos horas y tres cuartos… Me parece un absoluto disparate, que va en perjuicio del espectáculo.
Creo que los presidentes deberían reunirse urgentemente con los representantes de los sectores profesionales para encontrar los medios de reducir esta duración. Sería un gran beneficio para la Fiesta.
8. Telemadrid
Esta Feria de San Isidro pasará también a la historia por el rotundo éxito de Telemadrid, que la ha transmitido íntegramente en abierto. Aplauso doble: a la decisión de transmitirla y a la excelente realización y comentarios. Las cifras de audiencia confirman el éxito: ha sido el mejor mes de mayo de Telemadrid desde hace años.
Gracias a eso, muchísima gente ha podido asomarse a la Plaza de Las Ventas, desde su casa. Pienso en los que no pueden ir a los toros por multitud de razones: de salud, de edad, económicas, de distancia… La consecuencia de estas retransmisiones es que se ha hablado de toros en las calles de Madrid como hacía años que no sucedía. Enhorabuena.
Espero que Telemadrid persista en esta línea. Y que, unida a otras cadenas autonómicas, sigan dando Ferias taurinas importantes. Muy pocas cosas mejores se pueden hacer para apoyar la Fiesta nacional madrileña y española.