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Una madre y su hija leyendoPexels

Los beneficios del arte casi perdido de leer en voz alta

De reforzar vínculos a mejorar la comprensión lectora, leer en voz alta trae grandes ventajas los que practican este arte tradicional

Hubo un tiempo en el casi no había papel. O, si lo había, era muy caro, un objeto de coleccionista. Y esto se unía a los bajos niveles de alfabetización de la población. Entonces, se escribía poco o nada, y las historias se contaban oralmente

Esta tradición recorre gran parte de la historia. Sócrates no escribió nada y, aun así, es una de las personas más influyentes que haya pisado la Tierra. Y así llegamos hasta los trovadores y juglares medievales europeos.

Estos cantautores antiguos transmitían con su voz los cantares de gesta en las lenguas vernáculas, las que hablaba el pueblo, que no sabía leer. Memorizaban y cantaban extensos poemas que recitaban para estimular la imaginación de la gente.

Ha existido una arraigada tradición de transmisión oral de las historias. Pero esta tradición, en la actual época de la inmediatez y las pantallas, se está perdiendo. No obstante, este acto antiguo, leer en voz alta, tiene beneficios tanto para el que habla como para el que escucha.

Pausa ante la inmediatez mundana

En primer lugar, el simple gesto de leerle a alguien en voz alta provoca una mejora del vínculo entre las personas implicadas. Ya sea de padres a hijos, entre amigos, en un club de lectura, a otros familiares… Las relaciones mejoran con un libro y una historia de por medio.

El hecho en sí de leer reduce el estrés, y si es en compañía, además, incide en la empatía, ya que impone una pausa compartida, en este caso, en la vorágine del día a día de, por ejemplo, dos personas.

Además, leer en voz alta mejora la comprensión lectora, ya que no nos concentramos únicamente en mover los ojos a través de las páginas, sino que también en la pronunciación, en la expresión oral o en la compresión.

Leerle a alguien puede ser una herramienta para mejorar la capacidad de comunicación oral, ya que, básicamente, es la actividad que se lleva a cabo; pero también ayuda a ampliar el vocabulario y a mejorar la pronunciación. Y esto redunda en la confianza al hablar en público.

Asimismo, se mejora la autoestima, ya que leer en voz alta hace que el emisor se sienta escuchado y que se le permite expresarse. Y esto, en este sentido, también profundiza en la escucha activa del interlocutor, ya que hace un trabajo de concentración y en prestar atención.

Merece la pena, por lo tanto, rescatar el arte casi perdido de leer en voz alta. Emular a los trovadores puede hacer nuestra vida mejor en la práctica. Y, además, sentarse a recitar una historia es siempre una buena idea.

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