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Cámara acorazada de la Caja de las Letras

Cámara acorazada de la Caja de las LetrasEuropa Press

Luis García Montero degrada aún más la Caja de las Letras y la abre al mundo de la pornografía

La Caja de las Letras recibirá el legado del historietista de comics pornográficos Nazario Luque con la excusa del orgullo lgbt

La Caja de las Letras continúa su deriva de degradación, cuesta abajo y sin frenos, de la mano entusiasta del director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, y pasa de la irrelevancia a la sordidez con el depósito del legado del historietista Nazario Luque.

Con la excusa del mes del orgullo lgbt, el Instituto Cervantes, al servicio de la agenda cultural izquierdista impuesta bajo el régimen socialista del gobierno de Sánchez y su ministro de Cultura Ernest Urtasun, la Caja de las Letras homenajeará al considerado padre del cómic de temática homosexual y pornográfico.

Compartirá dignidad Nazario con grandes de nuestra cultura, como Antonio Buero Vallejo, Antonio Machado, Miguel Delibes, Federico García Lorca o Miguel de Unamuno.

Con la excusa de abrir la cultura española a la libertad y a las corrientes subversivas europeas, Nazario dio rienda suela en sus cómics a toda clase de perversiones pornográficas con alto componente violento y gore.

El Instituto Cervantes, en cambio, lo presenta como «el pionero del cómic underground en España, su obra rompió tabúes durante la Transición, abordando abiertamente la homosexualidad, el erotismo y la marginalidad. Su personaje más emblemático, Anarcoma, un detective travesti, se convirtió en un icono de la contracultura y la libertad sexual».

Con el legado de Nazario la Caja de las Letras y el Instituto Cervantes caen a su nivel más bajo de degradación desde la llegada de Sánchez al gobierno en junio de 2018 y la entrada de Luis García Montero como director del Instituto Cervantes en agosto de 2018.

Hasta entonces, el baremo para entrar en la Caja de los Libros estaba muy alto y había que demostrar excelencia y trascendencia universal de la aportación a las letras y la cultura para entrar en ella.

Con la llegada de García Montero, el nivel se redujo a la mínima expresión, y se priorizaron cuestiones ideológicas sobre las culturales.

Entraron entonces personajes de dudosos méritos para compartir espacio con personalidades como Gabriel García Márquez como Ana Belén, Víctor Manuel, Marisa Paredes, Miguel Ríos o Iñaki Gabilondo.

Con Nazario la Caja de las Letras da un paso más en su camino de decadencia, y se parece cada vez más a un altavoz ideológico de las obsesiones de García Montero, Urtasun y Sánchez.

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