Johnny Cash y June Carter
‘Hurt’, la canción de Nine Inch Nails que Johnny Cash convirtió en su epitafio
La versión que el músico hizo del tema de Trent Renzor fue el último éxito de Cash
«Hoy me he hecho daño para ver si todavía sentía. Me centré en el dolor, lo único que es real». Estos versos queman y congelan al mismo tiempo. Los escribió Trent Renzor, líder de Nine Inch Nails, para firmar una de sus mejores canciones, otro himno de la generación X, Hurt.
«¿Por qué me he convertido en mi amigo más amable? Todo el que conozco se acaba yendo», continúa la canción. No, no mejora. La letra es desgarradora y la acompaña la música, sucia. Como si viniera del barro. La canción empieza con un sonido inquietante, una distorsión, y la voz susurrante de Renzor, que parece gritar en silencio, como si temiera molestar.
Así estaban las cosas a mediados de los 90 en el panorama musical. Pero hubieron de pasar ocho años para que un mito viviente, Johnny Cash, cogiera su guitarra acústica, ya ajada por los días, y con solo tres acordes la versionara. Aunque más que versionarla, la hizo enteramente suya, parte de su universo.
Sobre la base de las cenizas de Hurt, Cash edificó su epitafio. Rompió el corazón al mundo con este tema, que más que una canción era una disculpa, una forma de intentar sanar una herida que llevaba abierta toda una vida. Esta es la historia de cómo un músico se puso a sí mismo puntos de sutura.
«Encontraría una manera»
La versión de Hurt que firmó Johnny Cash fue su último éxito, pero no se la puede considerar el canto de cisne de un artista legendario. Hurt fue su testamento musical, el último intento de redención de alguien que se sabe cercano al final. Si Nine Inch Nails apostó por la distorsión, Cash se concentró en la disculpa.
El artista contaba 70 años cuando lanzó su versión del tema de Renzor y le hizo una relectura. Hurt, en la voz agrietada de Cash, ya no era un lamento de la juventud perdida en medio de la década de los 90, sino el de un hombre que ha luchado demasiado, que ha cumplido más misiones que años. Es un relato compuesto en un pentagrama de cicatrices.
En el videoclip, el músico mira al crepúsculo mientras aparecen imágenes de archivo de su juventud, momentos familiares, conciertos y fotografías de una vida pasada. Y su mujer, June Carter. Y la luz anaranjada del fin del día se desvanece para dejar paso al silencio.
Poco después de la publicación de Hurt, murió June. Y escasos meses después, Johnny. Fue casi como si lo supieran y quisieran despedirse, el uno del otro y los dos de su público.
Así, la canción adquirió un peso simbólico como casi ninguna otra en la carrera de Cash. Y no hay nada más poderoso que un símbolo, porque trasciende, en este caso, las fronteras de la música. Hurt ya no era una canción, era un epitafio en el que un hombre canta sus errores e intenta enmendarlos.
«Si pudiera empezar de nuevo, a un millón de kilómetros de distancia, me controlaría. Encontraría una manera». Pero ya era demasiado tarde para empezar de nuevo, y el artista lo sabía. Así que pidió perdón de la mejor forma que sabía, cantando. Llegó a la redención a través del arte, de su arte.
El gran mérito de la versión de Hurt de Cash es que demuestra la universalidad de la música. Con unos versos que no eran suyos, el artista logró cantar su despedida y grabar el perdón. Y sirvió de ejemplo para el mundo. Todos podemos encontrar la redención si la buscamos, porque todos tenemos nuestras heridas abiertas.