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Imagen distribuida por la Policía Nacional del cuadro de Picasso recuperadoEFE

El «Picasso robado» lo guardó la portera al pensar que era un paquete de mensajería para algún vecino

El extravío del pequeño pero valioso cuadro de Picasso se debió a una confusión de la portera

Durante más de veinte días, la obra de Pablo Picasso que en un inicio se barajó la posibilidad de que hubiese sido robada, permaneció en la portería de un edificio residencial del distrito de Chamartín, en Madrid, a escasos metros de su legítimo propietario.

El cuadro, según informa Efe, cuidadosamente envuelto y sellado, fue recogido por la portera del inmueble tras encontrarlo en la verja de entrada, creyendo que se trataba de un paquete olvidado por algún vecino.

Según han manifestado a Efe fuentes cercanas al propietario, se trató de un extravío completamente fortuito, sin intencionalidad alguna por parte del personal encargado de la portería.

El matrimonio responsable de este servicio lleva años trabajando en esta finca, que cuenta con cinco portales y diversas zonas comunes. Las mismas fuentes insisten en subrayar que «en ningún momento tuvieron intención de apropiarse del paquete».

Afectados por el malentendido, los porteros se sienten injustamente señalados. «Están muy disgustados porque se pueda pensar que ellos son sospechosos de algo porque son extranjeros y, no, al contrario, estamos muy agradecidos», recalcan las fuentes consultadas.

Consideran acertado que la empleada recogiera aquel paquete —un día a comienzos de octubre y alrededor de las 14:30 horas— cerca del interruptor de salida, en una de las puertas de acceso a la calle, sin conocer ni su contenido ni que había sido depositado por transportistas.

«Pensó que era algún paquete que algún vecino se había dejado al entrar o salir del inmueble y se lo llevó a la portería, sin más», detalla esta misma fuente próxima al propietario del cuadro extraviado, titulado Naturaleza muerta con guitarra. Se trata de una pequeña obra realizada en gouache y mina de plomo sobre papel, cuyas dimensiones son 12,7 por 9,8 centímetros.

La pieza iba protegida con papel de burbujas y asegurada con cinta adhesiva de la empresa de transporte, dentro de un paquete de tamaño medio, según han precisado a Efe fuentes relacionadas con la investigación policial. Estas mismas fuentes consideran que el caso puede darse por resuelto y que la versión de los hechos resulta verosímil.

El propietario del cuadro forma parte de un selecto grupo de coleccionistas especializados en las vanguardias artísticas del siglo XX. Su colección, albergada en una vivienda de dos plantas dentro de la misma finca, contiene una cuidada selección de obras de figuras como Joan Miró, Juan Gris y el propio Picasso.

No era la primera ocasión en que algunas piezas eran trasladadas fuera de la vivienda: una docena de ellas, entre las que figuraban varios cuadros de Juan Gris, sí fueron enviadas correctamente a la exposición Bodegón, organizada por el centro cultural CajaGranada con motivo de su inauguración el 6 de octubre.

Personas conocedoras de esta valiosa colección privada han señalado a Efe que este tipo de coleccionistas suelen colaborar con frecuencia tanto con museos como con galerías de arte. Sin embargo, muy pocos estaban al tanto del inusual extravío de esta obra de Picasso.

En el entorno del inmueble, la anécdota ha causado sorpresa. Comerciantes cercanos, empleados de fincas colindantes y vecinos del edificio en cuestión se han mostrado asombrados al conocer la historia.

Aun así, la calma habitual de la zona no se ha visto alterada. La avenida de Pío XII, donde se ubica el edificio, mantiene su carácter tranquilo y residencial, flanqueada por algunas embajadas, hoteles, la sede de la Nunciatura Apostólica y la comisaría del distrito de Chamartín.

Un caso insólito, que concluye sin consecuencias legales pero deja entrever los curiosos vericuetos por los que puede extraviarse —incluso sin malicia— una obra de arte de valor incalculable.