Luis García Montero y José Manuel Albares, confabulados para meter el lenguaje inclusivo en la Constitución
La deriva ideológica del Instituto Cervantes
El Instituto Cervantes se desata: afirma que la Constitución nació «con un déficit democrático»
En el Anuario del Instituto Cervantes 2025 'El español en el mundo' se afirma que «carece de plena legitimidad democrática»
La Constitución Española de 1978, la misma que consagra nuestro régimen democrático, «nació con un déficit democrático», es patriarcal y «carece de plena legitimidad democrática».
Podría ser una frase soltada en cualquier mitin de Podemos o Sumar –si se apura, hasta del PSOE– y, sin embargo, el entrecomillado es del Anuario del Instituto Cervantes 2025 ‘El español en el mundo’.
El director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, no ha dudado en emplear el organismo de promoción del español a nivel internacional para promover su agenda política e ideológica, que no es otra que la agenda de Moncloa y su inquilino, Pedro Sánchez.
No en vano, a García Montero lo colocaron al frente del Instituto desde el Ministerio de Exteriores, cuyo titular, José Manuel Albares, siguió atentamente la presentación del anuario en la sede del Instituto en la Calle Alcalá de Madrid y escuchó satisfecho las peroratas contra la Constitución y a favor de regímenes izquierdistas de dudosa calidad democrática instalados en países de América Latina. En concreto, se ha alabado como ejemplo a seguir de «constitucionalismo» al régimen de Claudia Sheinbaum.
En el artículo El poder de las palabras: género, Constitución y ciudadanía, de Ruth Rubio Marín, de la Universidad de Sevilla, y Octavio Salazar Benítez, de la de Córdoba, incluido en el anuario del Cervantes, se señala que expresiones propias del proceso constituyente, como «pacto de caballeros» o «padres de la Constitución» sitúan a la Constitución como un texto «patriarcal».
Es entonces cuando se afirma que «es evidente que nuestra Constitución nació con un déficit democrático hasta el punto de que podríamos afirmar (…) que carece de plena legitimidad democrática».
Lenguaje inclusivo
En el artículo se hace una defensa a ultranza del lenguaje inclusivo y se critica el empleo del masculino genérico en la redacción del texto constitucional.
En opinión de los autores, el uso del masculino genérico en la Constitución, obviando los argumentos lingüísticos ofrecidos por la misma RAE, «responde políticamente a es estrategia androcéntrica que implica identificar al hombre y a lo masculino como referencia de lo universal».
Un androcentrismo que «es censurable», al igual, por lo tanto, que la Constitución. Y, a continuación, llega el quiz de la cuestión: «De ahí que hayan sido muchas las voces de la doctrina que han reclamado una actualización de nuestra Carta Magna que incorpore, entre otros extremos, un lenguaje inclusivo como forma de plasmar el nuevo ideal de democracia paritaria».
Y es que el informe del Cervantes desprende un tufo a venganza contra la Real Academia Española en el contexto de la reciente guerra declarada por García Montero contra la RAE y su presidente, Santiago Muñoz Machado, en una maniobra que está bajo la sospecha de esconder un intento de asalto de Moncloa a la Academia para acabar con su contestataria independencia que rompe con el proyecto de control de todos y cada uno de los resquicios de la sociedad y la cultura.
En respuesta a la petición realizada por la entonces vicepresidenta primera del Gobierno Carmen Calvo, una solicitud que muchos han advertido que contenía una trampa y que era una estrategia para arrinconar, y poner en evidencia a la RAE, los académicos concluyeron en 2020 en un informe que el lenguaje de la Constitución ya era inclusivo sin necesidad del desdoblamiento de género u otros artificios lingüísticos análogos.
Hace referencia el informe a dicha postura de la RAE, «la cual ha insistido en el carácter inclusivo del masculino en el español».