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El giro católico de la cultura española que la izquierda no se explica

La estética católica del nuevo álbum de Rosalía o el éxito de la película ‘Los domingos’ ha puesto nerviosa a la izquierda cultural que ve cómo pierde la hegemonía sobre los contenidos de entretenimiento

Fotograma de la película «Los Domingos»

La izquierda en España ha cortocircuitado con la inesperada (sobre todo para quien está tan ciego por la ideología que no quiere ni puede ver lo que sucede a su alrededor) moda estética católica que se va extendiendo con fuerza por toda la sociedad.

En los últimos días los medios de comunicación han informado hasta la extenuación de este fenómeno, que para muchos es nuevo, pero que en realidad viene de atrás.

El detonante se ha producido por la coincidencia de dos eventos culturales: la presentación del nuevo disco de Rosalía, Lux, de evidente estética conventual, y el estreno de la película de Alauda Ruiz de Azúa Los domingos.

En el caso de Rosalía, la imagen del álbum proyectada en la fachada de los Cines Callao de Madrid (en la plaza del mismo nombre) durante la sorpresiva y multitudinaria presentación el pasado 20 de octubre dejó una estampa poco curiosa: miles de personas alzando sus teléfonos móviles para fotografiar la imagen de una Rosalía ataviada con hábitos de religiosa y en actitud de éxtasis religioso de reminiscencias claramente teresianas.

Lo cierto es que, y aquí es lo novedoso, Rosalía no emplea la estética católica o conventual para ridiculizarla. Tampoco –como se ha dicho en algunos sitios exagerando la cuestión– es la plasmación musical de una epifanía religiosa de la cantante de Motomami o El mal querer.

Más bien se sirve de la estética católica para plasmar su creación musical, lo cual no es, en absoluto malo. Es lo que siempre se ha defendido frente a los intentos de secularizar la sociedad: la cultura católica está tan enraizada en el ser de España que figuran reminiscencias culturales al catolicismo en todos los ámbitos de la vida, no solo los religiosos.

En cualquier caso, Rosalía nunca ha ocultado su religiosidad y la ha plasmado en sus letras: «Lo primero siempre es Dios, y luego la familia», se escucha en catalán en su canción G3 N15.

Y con motivo de este álbum, lo ha dejado aun más claro. En una entrevista con el New York Times declaró que «siempre he tenido el deseo de descubrir cómo puedo acercarme a Dios, cómo puedo estar más cerca de Dios. Ese sentimiento espiritual siempre ha estado ahí, solo que no lo he racionalizado ni intelectualizado».

En cuanto a Los domingos, de Ruiz de Azúa, que una película sobre la vocación religiosa de una joven de 17 años se haya hecho con la Concha de Oro después de que la ganara una película sobre la tauromaquia como era Tardes de soledad no pudo más que causar estupor y temblores a la izquierda cultural español, particularmente fuerte en el gremio del cine.

La película ha merecido la crítica positiva del obispo José Ignacio Munilla, quien la definió como «un milagro», y está siendo todo un fenómeno en cines por el modo honesto, sensible y respetuoso con el que retrata la vocación religiosa y la vida en un monasterio de clausura.

Lo más llamativo es que cause revuelo un fondo cultural que responde, precisamente, a la identidad más arraigada en el ser nacional y espiritual de España, con independencia de las creencias de cada uno.

Cabe preguntarse que si los que tanto se asombran por la estética religiosa de Rosalía se han paseado alguna vez por las galerías del Museo del Prado o si se han asomado en alguna ocasión a cualquiera de las muchas catedrales, iglesias o conventos que presiden todas y cada una de las ciudades y pueblos de España.

El sentido común apunta, sin embargo, que lo que verdaderamente molesta a cierta izquierda que ve en Rosalía un ejemplo interiorización patriarcal del machismo y un caso de tradwife es que este movimiento de regreso a los orígenes religiosos de España, este giro católico, es la constatación de que la secularización cultural ha fracasado y que, ante la nada más absoluta de la cultura izquierdista y la ideología woke, vuelve a emerger la cultura arraigada en lo profundo de la nación española.

Hay más ejemplos, más síntomas que muestran que se está produciendo una revolución cultural a nivel popular (en el sentido más amplio) como reacción ante la machaconería izquierdista en el ámbito cultural.

Está el renovado interés por las procesiones y tradiciones culturales de la Semana Santa española, el éxito de la serie The Chosen, sobre la vida de Jesucristo, o el éxito musical de Hakuna.

¿Se está volviendo (como titulaba El País) la cultura «hacia Dios», o simplemente se ha roto el monopolio que la ideología secularista ejercía sobre la creación cultural?

Es evidente que, hasta hace bien poco, el miedo a la cancelación o a la burla impedía a muchas personas con vida pública definirse como creyentes y hablar de Dios y de sus sentimientos religiosos.

Hoy eso parece que ha cambiado. En el ámbito internacional hay más ejemplos, y no todos son recientes, lo que demuestra que no estamos ante una moda.

La cantante estadounidense Natalie Bergman no duda en hablar abiertamente de Dios y su religiosidad: «Mi fe siempre ha sido mi mayor consuelo. No ha flaqueado. Tengo que apoyarme en ella porque hay demasiada oscuridad en esta vida, y no hay mayor consuelo que creer que estoy en las manos de Dios», declaraba a la revista Vice el pasado mes de mayo.

Todo un mito como Bob Dylan, aunque nunca llegó a entrar en detalles sobre su religiosidad, dio el paso de convertirse al cristianismo en los años 70 y las referencias a la religión son habituales en sus canciones. Para la historia dejó aquel concierto de septiembre de 1997 en Bolonia ante el Papa Juan Pablo II en el que le regaló su guitarra.

Más llamativo fue el caso de Daddy Yankee. El rey del reguetón, autor de aquella canción de la gasolina, anunció en diciembre de 2023 que se convertía al cristianismo y que sus canciones serían, a partir de entonces, de contenido cristiano.

Y lo mismo ocurre con Justin Bieber, una super estrella global que siempre se declaró cristiano (evangélico) y que ha hablado abiertamente de sus creencias tanto ante los medios de comunicación como en sus redes sociales.