La presidenta de México Claudia Sheinbaum
La tauromaquia mexicana resiste al ejército «woke» de Sheinbaum: vuelven los toros a Baja California
Un fallo judicial ha levantado la prohibición y en Tijuana se podrán volver a celebrar corridas de toros después de dos años de cierre
El Álamo, la antigua misión española en San Antonio donde unos pocos defensores texanos defendieron su posición frente al asedio de todo el ejército mexicano, está más hacia el Oceáno Atlántico a lo largo de la frontera mexicana.
Pero su ejemplo viene muy al caso de la resistencia en Baja California a la prohibición de los toros en el país promovida por su presidenta Claudia Sheinbaum. La tauromaquia va y viene en México entre cancelaciones y procesos judiciales.
El Gobierno de Sheinbaum hace las veces del numeroso y provisto ejército del general Santa Ana, que finalmente y tras una resistencia heroica de los asediados, conquistó la misión convertida en fortaleza. De momento el asedio a los todos en México continúa, pero también la resistencia.
Un fallo judicial ha levantado la prohibición y en Tijuana se podrán volver a celebrar corridas después de dos años de cierre. «No existe ya impedimento legal para que los festejos taurinos regresen a nuestro estado», ha dicho el empresario de la plaza (la cuarta de mayor capacidad del mundo tras la Monumental de México, la Monumental de Valencia (Venezuela) y Las Ventas), Carlos Bouser.
Plaza Monumental de Tijuana
Frente a la prohibición, la tauromaquia mexicana resiste y lucha por pervivir y por sus derechos, entendido todo como tradición y cultura propias, por lo que ningún Gobierno debería impulsar su desaparición: el sectarismo de lo «woke» y del falso indigenismo. La historia falseada o la leyenda negra.