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Función del musical ‘Rent’, en el Teatro Fernán GómezEuropa Press

Así es ‘Rent’, el musical sobre desahucios, adicciones y el drama del SIDA que fueron a ver los Reyes

'Rent', un musical donde los protagonistas son heroinómanos, portadores del VIH, drag queens y bailarinas de striptease

Los Reyes, Felipe VI y Letizia, asistieron acompañados de sus hijas, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, al Teatro Fernán Gómez de Madrid para asistir al musical Rent el pasado viernes.

Los Reyes y sus hijas, que acudieron al teatro sin ningún tipo de publicidad, se acercaron tras la función a saludar al elenco y equipo directivo de la obra y se fotografiaron con actores y equipo técnico con quienes intercambiaron unas palabras amigablemente.

Pero ¿de qué trata Rent? La obra, que se ambienta durante en Nochebuena en la ciudad de Nueva York y que el Teatro Fernán Gómez ha estrenado, precisamente, en el contexto de las fechas Navideñas, se presenta como una versión moderna y roquera de la ópera La bohème, de Puccini.

Sin embargo, su trama tiene poco de navideño y para encontrar los paralelismos con la ópera de Puccini hay que mirar con lupa.

Rent se estrenó en 1996 y pronto se convirtió en un clásico de Broadway. Desde entonces se ha convertido en una fórmula con garantías de éxito allí donde se estrena y que ha ganado el Premio Pulitzer y el Tony.

Su autor es Jonathan Larson, un célebre autor teatral y compositor, autor también de la exitosa Tick, tick… Boom! cuyos libretos destacan por la defensa de la inmigración y los derechos de minorías raciales, trabajadores de clases bajas y contra la discriminación de enfermos de SIDA.

Y de eso, precisamente, trata el argumento de Rent. Su protagonista es Mark Cohen, un joven artista que vive en un pequeño estudio de la Alphabet City en los años 90 mientras trata de buscar a la desesperada un éxito como cineasta que nunca llega. Comparte «solución habitacional» con Roger, un guitarrista en proceso de desintoxicación portador de VIH.

Mark acaba de sufrir la ruptura con su novia, que se ha empezado a salir con una mujer, mientras que Roger busca componer una canción con la que pasar a la posteridad mientras se sobrepone al suicidio de su novia, quien se quitó la vida tras enterarse de que tenía sida.

Luego está Mimi Márquez, bailarina de striptease vecina de Mark y Roger, y se enamora de este último. También ella porta el VIH, al igual que Tom Collins, profesor del prestigioso MIT y antiguo compañero de apartamento de Mark y Roger.

Percusionista, drag queen y también enfermo de SIDA, Angel Dumott entra en la vida de Tom Collins cuando le defiende en la calle frente a unos matones que le estaban dando una paliza para robarle.

Luego está la anarquista y artista experimental Maureen Johnson, la abogada lesbiana Joanne Jefferson y un sacerdote muy malo que se niega a celebrar el funeral de uno de los protagonistas muerto a causa del SIDA porque sus amigos, a los que expulsa de la iglesia, no tienen dinero para pagar la ceremonia.

Los productores de Rent definen el musical como una historia de marcado tono social y reivindicativo que narra su historia y la de sus amigos, todos jóvenes artistas, músicos o estudiantes, bohemios, a los que la vida ha llevado al borde de la desesperación y la tragedia.

Son jóvenes sin esperanzas, marginados, discriminados, convencidos nihilistas que sobreviven en la capital mundial del capitalismo, arrollados a los laterales del triunfo de una sociedad que avanza demasiado deprisa como para fijarse en ellos.

Mark, sus amigos y sus familiares se enfrentan en esa Nueva York deshumanizada a numerosos conflictos y problemas. Deben lidiar con la amenaza del desahucio, del desempleo, la falta de recursos, la violencia, la discriminación racial y la enfermedad.

Como si de una película de Pedro Almodóvar o Eduardo Casanova se tratara, por Rent desfilan transexuales, lesbianas, bailarinas de striptease, enfermos de SIDA, drogodependientes y se plasman todos los temas de la agenda ideológica de la posmodernidad, muchos de los cuales se han convertido en bandera de la izquierda en Europa y América.

En ese sentido, el musical refleja esa sociedad modelo que la agenda ideológica posmoderna que la izquierda ha asumido como bandera se empeña en dar visibilidad y darle categoría de normalidad.

El musical fue todo un éxito en el momento de su estreno, y hasta Chris Columbus, director de Solo en casa y Harry Potter, la adaptó para el cine.

Su estilo desenfadado, su estética rompedora –con un exceso barroco de neones, colores y moda urbana noventera–, y su música rock, rompieron muchos de los moldes preestablecidos de los musicales tradicionales de Broadway.

La obra que se representa en el Fernán Gómez hasta el 25 de enero llega como homenaje a Jonathan Larson en el 30 aniversario de su fallecimiento.