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Un agricultor en plena vendimia

Un agricultor en plena vendimiaGetty Images / AlenaPaulus

EL ESPAÑOL DESDE DENTRO

«Nos van a dar las uvas»: la popular frase española con raíz en la tradición de Nochevieja

¿Las expresiones «como sigas así nos van a dar las uvas» o «este niño está a por uvas» mantienen relación?

A pocas horas de que nos tomemos las tradicionales uvas para despedir el año y darle la bienvenida entre jolgorío y alegría al Año Nuevo, viene a la mente una expresión tan española como la tradición que la originó: «Como sigamos así, nos van a dar las uvas». Su significado es ampliamente conocido. La utilizamos para referirnos a que una situación se está demorando demasiado y que hay que darle más celeridad.

Pero cuando la empleamos no pensamos en que la popular frase se originó en referencia expresa a la tradición de comerse las uvas cada 31 de diciembre y que si lo que se está llevando entre manos (una planificación, un proyecto, una discusión, un debate...) no se resuelve con mayor agilidad puede que se extienda tanto en el tiempo que llegue el último día del año y aún no se haya llegado a una conclusión. De ahí a la referencia de las uvas, que marcan los últimos segundos del año.

La expresión no cuenta, como otras españolas que suelen venir de la Edad Media, con muchos siglos de vigencia. Esto es porque la costumbre de comerse las uvas en Nochevieja es de alrededor de 100 años de antigüedad.

La teoría más arraigada del inicio de este ritual, con el que se pide un deseos para el año siguiente, data de 1909, cuando en España hubo una cosecha excepcional de uvas y provocó un excedente de producto. Los agricultores, para dar salida a las uvas, idearon una ingeniosa campaña de marketing que caló entre los compradores: vender paquetes de doce uvas bajo el nombre de las 'uvas de la suerte', simbolizando los doce meses del año.

No obstante, existen registros más antiguos en los periódicos, de la década 1880, que evidencian que la tradición de comer uvas el último día del año la iniciaron las familias adineradas, quienes en sus casas tomaban esta fruta junto con una copa de champán como símbolo de prosperidad. Pero la burla siempre ha caracterizado al español, y al parecer un grupo de madrileños con el objetivo de emular y parodiar al mismo tiempo a los ricos, optó por acudir a la Puerta del Sol el 31 de diciembre y tomar uvas. La idea gustó y cada año acogió más y más adeptos.

Quizá a los agricultores de 1909 se les ocurrió la idea por la ya existencia de la tradición, pero lo que está claro es que fueron los causantes de que se extendiera por todos los rincones del país.

«Este niño está a por uvas»

Distinto ocurre con la expresión «estar a por uvas» que lanzamos sobre alguien que está despistado, ausente y no se entera de nada. Alberto Buitrago Jiménez, en su Diccionario de dichos y frases hechas, explica que la expresión tiene que ver con aquellos españoles que se iban a otro país a la vendimia pasando largas temporadas fuera de su hogar y eso les hacía perderse acontecimientos cotidianos de la vida de sus familias.

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