El ángel con rostro de Meloni en unos frescos de la basílica romana de San Lorenzo in Lucina se ha convertido en una atracción turística
Al Coliseo le sale un rival turístico: el ángel con cara de Meloni pintado en una basílica de Roma
La basílica de San Lorenzo in Lucina se ha convertido en una inesperada atracción turística después de que un restaurador incluyera un ángel con los rasgos de la primera ministra italiana en unos murales
Justo cuando la tasa para acceder al recinto de la Fontana di Trevi y admirar una de las más grandes obras de arte urbanas de la historia echa a andar, surge en Roma una inesperada nueva atracción turística de masas: el ángel con rostro de Giorgia Meloni en los frescos de la basílica de San Lorenzo in Lucina.
Según señalan medios italianos, y recoge Efe, hasta la basílica se han acercado turistas, curiosos y hasta partidarios de la primera ministra italiana para ser testigos del resultado de la polémica restauración de las pinturas murales que rodean la tumba del rey de Italia Humberto II, ubicada en el interior de la basílica.
Desde primera hora de la jornada, varias personas se detenían ante la imagen para observarla con detenimiento y fotografiarla. Entre quienes se acercaron al lugar, la opinión parecía bastante coincidente. «Sí, absolutamente es Meloni», aseguraron a Efe varios de los visitantes, convencidos del parecido entre el rostro del ángel y el de la jefa del Gobierno italiano.
¿Rivalizará en interés turístico la representación angelical de Meloni con, por ejemplo, la Vocación de San Mateo de Caravaggio en San Luis de los Franceses?
Es improbable, pero, por el momento, la presencia de una figura contemporánea, y además política, en una obra de carácter religioso ha suscitado reacciones muy diversas, lo que ha picado la curiosidad de turistas.
Mientras algunos se lo tomaban con humor y comentaban el asunto en tono jocoso, otros manifestaban un profundo malestar por lo que consideran una mezcla inapropiada entre política y arte sacro.
Entre las voces más críticas se encuentra la de Francesca Bellini, una visitante romana, que expresó su rechazo a la intervención. A su juicio, «es algo realmente muy feo, porque, aunque atraiga a muchos turistas, no es respetuoso para todos, para los italianos y también para la ciudad de Roma». Bellini subrayó que el valor histórico y espiritual del lugar debería preservarse al margen de polémicas actuales.
La curiosidad, sin embargo, fue el principal motivo que llevó a otros visitantes a desplazarse hasta la basílica. Es el caso de Francesco Romano, arqueólogo de profesión, que aprovechó su día libre para comprobar personalmente la noticia. «Había oído la noticia y vine por curiosidad. Al verlo, hay que decir que sí, se parece a ella», reconoció a Efe, antes de matizar su postura con una valoración claramente negativa sobre la intervención.
Romano se mostró especialmente crítico desde el punto de vista patrimonial y científico. «Se ha hecho sin propósito científico y es algo bastante grave», afirmó, señalando que, más allá de afinidades o discrepancias políticas, «no se puede transformar una obra de arte» de este modo. En su opinión, este tipo de actuaciones supone una alteración injustificada de un bien cultural que debería ser protegido.
La polémica no se limita a los visitantes italianos. También los turistas extranjeros han quedado sorprendidos por el hallazgo. Radek Lajda, un turista checo, llegó a San Lorenzo in Lucina atraído por una placa dedicada al compositor Josef Mysliveček y no tenía conocimiento previo del fresco. «No habíamos escuchado nada sobre el fresco, así que fue una completa sorpresa», explicó a Efe.
Lajda relativizó, no obstante, la controversia y la enmarcó dentro de una tradición histórica más amplia. «Ha pasado muchas veces en el pasado, en muchos países, con estatuas y pinturas. Diría que es una más y no haría una gran historia de ello», comentó, restando importancia al debate suscitado.
Aunque la inclusión de personajes contemporáneos en obras artísticas cuenta con precedentes históricos, las intervenciones actuales sobre bienes protegidos están sometidas a normativas muy estrictas.
Por este motivo, el caso ha provocado una notable reacción tanto a nivel político como institucional en Italia, donde se cuestiona si se han respetado los criterios de conservación exigidos por la ley.
Mientras se aclara la naturaleza exacta de la intervención, la basílica continúa parcialmente en obras y el fresco permanece a la espera de una inspección técnica. El Ministerio de Cultura italiano ha ordenado una revisión que deberá determinar cómo se llevó a cabo la modificación y qué medidas se adoptarán.
De este modo, el futuro del polémico ángel, convertido ya en reclamo turístico y foco de debate, queda pendiente de una decisión oficial que marcará los próximos pasos aunque, lo que sí parece demostrar la polémica sobre el mural, es el enorme tirón que la figura de Meloni tiene entre italianos y turistas.