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Jaime Bayly presenta su nueva novela Los golpistas (Galaxia Gutenberg, 2026) en el Hotel Wellington de MadridEFE

Jaime Bayly presenta 'Los golpistas': "Chávez era la marioneta del gran titiritero Fidel Castro»

Después de Los genios, novela sobre el desencuentro de Vargas Llosa y García Márquez, el escritor peruano narra la historia de por qué el golpe militar que depuso durante tres días al presidente de Venezuela en 2002 no prosperó gracias a la intervención del dictador cubano

Dice Jaime Bayly que tanto Los genios como ahora Los golpistas son dos novelas resultantes de la tardía vida de felicidad que le han proporcionado su mujer y su hija de quince años. La placidez le ha llevado a tener que «asaltar» otras vidas.

Y del mismo modo que en Los genios quiso responder el interrogante de por qué Vargas Llosa le propinó aquel puñetazo a su amigo «Gabo» que terminó con su amistad, ahora responde a la pregunta de por qué a Chávez no lo mataron en el golpe militar que le sacó del poder en 2002.

Los golpistas (Galaxia Gutenberg, 2026) de Jaime Bayly

Bayly afirma que aquellos golpistas no eran profesionales y no eran malvados, «ni cínicos, ni calculadores», al contrario que Chávez y Castro, y sí eran bobos, además de gordos, «obesos mórbidos». Noveló de viva voz el escritor y presentador de televisión, presentando, precisamente a Hugo Chávez como un golpista de nacimiento «agazapado».

Alguien que fue militar para ser golpista y alcanzar el poder. «Y lo consiguió». Un «golpista cobarde como Diosdado Cabello». El mismo, Chávez, que dio dos golpes fallidos y el mismo que después, encaramado al poder, encarceló al general Baduel que antes le había rescatado de la insurrección. Los pasos de Castro que mató a sus antiguos amigos, como Ochoa, por considerarles una amenaza.

Chávez siguió el consejo de Fidel, y Fidel, cuando el golpe a Chávez, les dijo a los golpistas «bobos» que les mandaría a sus agentes para matarles a ellos y a sus mujeres y a sus hijos. «Así era Fidel». Los golpistas «gordos» contra Chávez desfallecieron al intentar correr la maratón de Caracas. La metáfora de Bayly en la novela que retrata al venezolano, «la marioneta del gran titiriero Fidel».

La «mascota graciosa» que en realidad nunca quiso ser militar sino animador de televisión. Y también lo logró: como presidente su programa, Aló presidente, se emitía en todos los canales simultáneamente bajo amenaza de suspensión y cancelación.

Jaime Bayly en MadridEFE

El mismo Chaves a quien Castro le dijo que se olvidara de los golpes, que lo que tenía que hacer era fundar un partido y ganar las elecciones mediante la seducción del pueblo «como si fuera una hembra». «Seduce al pueblo, gana las elecciones y dinamita desde dentro la democracia».

Y eso fue lo que pasó. Y eso fue lo que imitaron y en buena medida consiguieron sus cachorros españoles de Podemos, con Pablo Iglesias, Monedero o Errejón a la cabeza: no la presidencia, pero sí la vicepresidencia y luego el mismo intento de dinamitar la democracia española. Hasta en las purgas internas, llevadas a cabo por Pablo Iglesias, se calcó el modelo chavista manejado por Castro, «un genio del mal».

La «tragedia» que «no ha acabado»

Una tragedia, como la define Bayly, que «todavía no ha acabado», pues además de permanecer la dictadura castrista, se ha acabado Maduro, pero la dictadura chavista también continúa en la interlocución de Trump (de quien el escritor se avergüenza, «te cobra siempre») con Delcy Rodríguez y no con Edmundo González, el ganador de las elecciones venezolanas a quien el presidente estadounidense ni siquiera ha recibido, afirmó el peruano.

Los golpistas es la historia de «los tres días turbulentos en que Hugo Chávez perdió el poder, en uno de los golpes militares más absurdos, insólitos y esperpénticos en la historia latinoamericana»: la narración en los días felices de Jaime Bayly de los días tristes sobre los golpes de Estado.