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El escritor David UclésJUNTA

Cinco frases de David Uclés que demuestran que habla al dictado del Gobierno

Con estas sentencias, mayormente manidas, pronunciadas en entrevistas, programas de radio y de televisión se puede concluir que forman parte de un listado no solo autopromocional, sino progubernamental

En una de sus casi ya infinitas frases-eslógan, el escritor que ya está en la sopa de todos los españoles, incluidos los que no leen, decía que decían de él que había sido «creado por una logia masónica, comunista y sanchista». No se sabe quién dijo eso, ni si fue exactamente así, porque él tampoco lo reveló (no se dice que no sea cierto), pero desde luego parece la consigna de crearse un oponente para a partir de él edificarse.

Ese es el truco de la izquierda desde hace siglos: construir un enemigo imaginario, hablar mucho de él hasta hacerlo real en el imaginario popular y a partir de ahí exprimirlo hasta el final que no tiene debido a que no es real: un sistema perfecto y eterno. En miniatura y en su ámbito (aunque su ámbito se extiende desde el primer momento mucho más allá de los límites de la literatura) es lo que ha hecho Uclés.

Y por eso mismo de sus frases, mayormente manidas, pronunciadas en entrevistas, programas de radio y de televisión se puede concluir que forman parte de un listado no solo autopromocional, sino progubernamental, que es la base principal de su éxito mediático, tanto por los que le aplauden, como por los que denuestan, como dijo Oscar Wilde: «Que hablen mal de ti es terrible, pero es peor que no hablen».

«No puedo verme en el mismo lugar que estos dos individuos» (referido a Aznar y Espinosa de los Monteros). Este clásico uclesiano, dicho para justificar su renuncia a participar en el evento Letras en Sevilla, organizado por Arturo Pérez-Reverte, podría decirse que contiene una de las esencias del sanchismo que asegura no representar: la identificación de la «ultraderecha» que anula cualquier debate político y también pretende anular a todos los rivales políticos del presidente.

«La guerra sí la sufrimos todos, pero no la perdimos todos». También de aquel Congreso rechazado salió esta sentencia que rebatía el lema oficial, «La guerra que perdimos todos», sobre el que él mismo había aceptado debatir, hasta que en el último momento decidió desmarcarse con el desaire calculado que remite a la Memoria Histórica o Democrática del Gobierno con la que se alinea y a la que promociona.

«He vendido 300.000 ejemplares y todavía no me puedo comprar una casa en Madrid que no sea un zulo sin ventanas». La frase, aparte de ser una mentira, una «boutade» promocional, un sectarismo soltado en un contexto impropio, o precisamente por todo esto, dispara directamente a uno de los mayores (si no el mayor) quebraderos de cabeza políticos de Sánchez, Isabel Díaz Ayuso. Una frase de la que se hicieron eco todos los medios partidarios del presidente.

«...Y luego está el fascismo, por supuesto, porque ahora mismo, si miras los países occidentales que hasta hace poco eran símbolos de democracia, están siendo asfixiados por políticas ultra y fascistas». Otra vez la consigna de la «ultraderecha» extendida, el mantra del fascismo, el comodín del sanchismo.

«Evito el ruido en la medida de lo posible. Prefiero no entrar en él. Que lo genere quien quiera. Yo me centro en lo literario, que de momento es mi oficio» es la frase que se desmiente con todas las anteriores. El ruido lo genera él con sus declaraciones, pero culpa al enemigo imaginario, exactamente igual que Sánchez, y además miente, como Sánchez, porque no es cierto, a las frases anteriores nos remitimos para demostrar que no se centra en lo literario, sino más bien en lo no literario.