«Petromasculinidad» o el delirio «woke» que culpa al petróleo y a los hombres del cambio climático
No se trata de la masculinidad de Petro, el hoy presidente colombiano, aunque cualquiera sabe. La teoría proviene de la no solo licenciada en Ciencias Bioquímicas por Harvard, sino también doctora en Ciencias Políticas y profesora en Virginia Tech, Cara Daggett
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El concepto no es nuevo ni tampoco cualquier cosa. «Petromasculinidad» viene de 2018 (el mismo año que Sánchez llegó al poder) y lo acuñó la investigadora, profesora y activista ecologista y feminista estadounidense Cara New Daggett.
Daggett investiga en la actualidad en la Universidad de Virginia Tech sobre «ecología política feminista», que es a los tiempos de hoy como a los de antes la investigación sobre fisión nuclear, por ejemplo. No se trata de la masculinidad de Petro, el hoy presidente colombiano, aunque cualquiera sabe.
Todo funciona más o menos así en el presente. En el arte, por ejemplo. Antes se pintaba, por decir un caso, La rue Saint Honoré, obra de Pisarro que vale millones, y esos millones los vale ahora un plátano pegado a la pared con cinta adhesiva.
Idea respetada
Daggett, la Lisa Meitner (descubridora de la fisión) del XXI, ha desarrollado toda una carrera, libro incluido, con la «petromasculinidad», un hallazgo delirante que pretende pasar por científico o sociológico, cuando solo es ideológico, como casi todo en el presente.
En otra época de la historia, la «petromasculinidad» como concepto, tesis y objeto de artículos hubiera provocado risa. Hoy a algunos se la sigue provocando, pero a otros, muchos, la mayoría, académica e institucionalmente, es una idea respetada en los círculos académicos y objeto de publicación.
El «wokismo» vive de estos disparates como si fueran fórmulas matemáticas. Y en realidad lo son: fórmulas matemáticas «woke», donde lo de menos es la formulación y lo de más es el resultado, como si la ecuación fuera un laberinto, cuanto más intrincado, mejor.
Petróleo y «cultura heteropatriarcal»
Pero ¿qué es la «petromasculinidad»? Pues según su creadora, su genio (licenciada por Harvard en Ciencias Bioquímicas y doctora en Ciencias Políticas por la Johns Hopkins), la conexión entre la masculinidad y el petróleo. Simplemente. La idea no es complicada. Lo complicado es llegar a ella, su explicación, producto de inventar una palabra al azar y luego definirla.
Y en esa definición está incluida la idea de asociar el petróleo con la «cultura heteropatriarcal» y, para poner la guinda, culpar al hombre (no a la mujer) del cambio climático. Es peregrina la idea por el camino recorrido, sin duda, y también por la definición de la RAE: «Dicho de una persona: Que anda por tierras extrañas» o «Dicho de un animal o de una cosa: Que procede de un país extraño».
Tierras extrañas y países extraños en esta «petromasculinidad» del XXI. «Wokismo» en estado puro, bruto en el retorcimiento: si lo bruto es lo natural, en lo «woke» lo bruto es lo retorcido, lo versionado, lo procesado ideológicamente en conceptos absurdos como este que no provienen de cualquier lugar, sino de Harvard y de las mejores universidades del mundo.