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El puente del billete de 20€, en la ciudad de Spijkenisse

El puente del billete de 20€, en la ciudad de Spijkenisse, Países BajosScWikiSc/Wikimedia Commons

Los puentes de los billetes de euro: un diseño ficticio que un artista hizo realidad

Los diseños de los billetes incluyeron puentes ficticios de distintos estilos con el fin de que no fueran identificados con ningún lugar para evitar así cualquier tipo de celos. En 2011, un diseñador neerlandés se propuso hacer realidad esos diseños y convertirlos en una realidad de su país

El antiguo caos monetario de la Comunidad Europea con distintas divisas como la peseta, el franco o la lira llegó a su fin con la introducción del euro en el año 2002. El proceso para llegar a la que es ya moneda oficial de 21 países fue un proceso largo para cuya denominación y diseño se buscó el consenso global.

La creación del euro como moneda común en la Unión Europea ha sido uno de los grandes hitos de la organización. Aunque la idea se gestó durante décadas, no fue hasta los años 90 cuando se empezó a dar vida a tan ambicioso proyecto con la firma del Tratado de Maastricht en 1992, que sentó, entre otros, las bases de la Unión Económica y Monetaria.

El ECU: el primer intento

Como precedente de una moneda común en 1979 se había constituido el ECU (European Currency Unit) en el marco del Sistema Monetario Europeo, que servía como unidad monetaria estándar para medir los bienes, servicios y activos de los miembros de la Comunidad Europea.

El ECU sirvió como una unidad monetaria electrónica con un rol oficial en el SME, pero sin ningún tipo de moneda o billete emitido en circulación. Sin embargo, algunos países acuñaron monedas destinadas para coleccionistas e incluso billetes conmemorativos para la Exposición Universal de Sevilla de 1992.

Billete conmemorativo de 10 ECU

Billete conmemorativo de 10 ECUIbercoin

Aunque lo acordado en Maastricht parecía indicar que el ECU terminaría convirtiéndose en la moneda comunitaria de curso legal, el Consejo Europeo celebrado en Madrid en 1995 rebautizó la unidad monetaria como euro, un nombre más fácil de pronunciar en los diferentes idiomas de los países miembros que no favorecía a ninguno en particular.

Un diseño que gustase a todos

Mientras que las monedas de euro fueron acuñadas desde el principio con un reverso común y un anverso correspondiente a diseños nacionales del país emisor, con los billetes surgió el reto de crear un modelo común que contentara a todos los miembros.

Para el diseño del mismo, el Instituto Monetario Europeo –predecesor del Banco Central Europeo– organizó un concurso en 1996 que debía basarse en las épocas y estilos de Europa. De los 44 bocetos fueron elegidos inicialmente los 10 mejores diseños repartidos entre las categorías «épocas y estilos de Europa» y «moderno y abstracto».

La propuesta ganadora

Tras evaluar la opinión de la ciudadanía mediante un sondeo, el Consejo del IME terminó fallando a favor de los diseños de Robert Kalina, el diseñador de billetes del Banco Nacional de Austria.

En el diseño de Kalina cada billete representaba un estilo artístico diferente de la historia europea: el de 5€, el clásico; el de 10€, el románico; el de 20€, el gótico; el de 50€, el renacentista; el de 100€, los estilos barroco y rococó; el de 200€, la arquitectura de hierro y cristal del XIX; y el de 500€, la arquitectura moderna del siglo XX.

Diseño de los billetes de euro de Robert Kalina

Diseño de los billetes de euro de Robert KalinaBanco Central Europeo (BCE)

Los estilos se representaban en los billetes mediante puertas y ventanas en el anverso, y puentes en el reverso. Este repaso de la tradición artística iba unido a una gran carga simbólica: las puertas y ventanas como reflejo del espíritu de apertura de Europa y los puentes como símbolo de la cooperación y comunicación entre los estados miembro.

Parte del éxito de sus diseños radicó en que todos los elementos arquitectónicos de los billetes fueron inventados por el mismo Kalina con la intención de evitar celos entre los distintos países. Aunque los estilos son reales, ninguna estructura fue tomada de la realidad.

Si se hubieran tomado modelos arquitectónicos de diversos países como la Catedral de Notre Dame de París para el estilo gótico o la Catedral de Santa María del Fiore de Florencia para el renacentista, habrían podido surgir dificultades para lograr una mayor aceptación entre los estados que no hubieran quedado representados.

Cuando la ficción se hace realidad

Entre el año 2011 y 2013 un artista neerlandés hizo realidad aquellos diseños ficticios que habían sido concebidos inicialmente para no identificarse con ningún lugar. El responsable de este proyecto fue Robin Stam, que logró que la ciudad de Spijkenisse –un suburbio de Róterdam– financiara su proyecto para conectar los canales de una nueva zona residencial.

Puente Billete 10 euros

Puente del billete de 10€ScWikiSc/Wikimedia Commons

«El Banco Europeo no quería usar puentes reales, así que pensé que sería divertido reivindicarlos y convertirlos en reales», declaró Stam a la revista de arquitectura Dezeen tras su construcción en 2013.

Estos pequeños puentes no solo imitan el aspecto de los diseñados por el austriaco Robert Kalina, sino que los siete también presentan los mismos colores que podemos observar en los billetes dando como resultado unas estructuras muy vistosas.

Puente del billete de 100€

Puente del billete de 100€ScWikiSc/Wikimedia Commons

El proyecto de Stam convirtió la ficción en realidad y dotó a una pequeña ciudad de los Países Bajos de un atractivo turístico tras el escepticismo inicial. «Al principio, algunos piensan que los puentes son feos, pero cuando descubren su historia, les parece muy gracioso», afirmó también el neerlandés a Dezeen.

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