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Montaje de Ernest Urtasun y la tarjeta del Bono Cultural

Montaje de Ernest Urtasun y la tarjeta del Bono Cultural

Los «irrisorios» 27,6 millones de euros que el ministerio de Urtasun gasta en la gestión del Bono Cultural

El desarrollo del programa se reparte entre TRAGSATEC, que detecta usos indebidos; la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, que opera la plataforma tecnológica; y Correos, como entidad financiera

Desde su entrada en vigor en 2022, el Bono Cultural Joven busca fomentar hábitos de consumo cultural entre los más jóvenes y revitalizar el sector. La realidad dista de esa máxima con la que nació: desde hace años se detecta un uso indebido, mayoritariamente en discotecas. Así lo confirmó el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, quien recordó que está prohibido emplearlo en estos locales.

El ministro señaló que los importes gastados de forma indebida deben devolverse y que los propietarios de los locales que lo permitan pueden ser multados. El Bono Cultural Joven cuenta con 3.911 empresas adheridas, que en principio pasan un filtro. Sin embargo, en la web de la iniciativa aparecen negocios claramente orientados al ocio nocturno, como Bonodiscotecasmallorca, Fourvenues o Bala Perdida Club, en la calle Atocha, 49, en Madrid.

Empresas que colaboran con el Bono Cultural

Empresas que colaboran con el Bono Cultural

La normativa establece que, de los 400 euros del bono, 100 deben destinarse a productos físicos, como libros o prensa; otros 100 a productos digitales, y 200 a artes escénicas. Un concierto, aunque se celebre en una discoteca, se considera arte escénico, lo que ha generado polémica sobre su uso correcto.

Además del debate sobre su uso indebido, la gestión del Bono Cultural Joven supone un coste millonario para las arcas públicas y el fraude detectado pone en duda su eficiencia y control.

Gasto millonario

Para Urtasun, un gasto indebido de medio millón de euros desde que el Bono entró en vigor es una cifra «irrisoria». Lógico, considerando que él mismo ha destinado casi 28 millones solo a la gestión del programa.

Solo para la gestión del Bono Cultural Joven aparecen dos licitaciones en el portal de contrataciones del Estado, ambas con un plazo de ejecución de 2024 a 2027. El Ministerio adjudicó un contrato de 10.375.538,08 euros a la empresa pública TRAGSATEC y, en paralelo, otro de 11.649.426,40 euros a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT).

El trabajo de TRAGSATEC consiste en gestionar las tareas administrativas y técnicas del programa: comprobar la documentación de los jóvenes que solicitan el bono, revisar las solicitudes de empresas adheridas, resolver problemas administrativos y dar soporte al sistema informático.

Contrato

Una de las licitaciones

También se encarga del seguimiento del funcionamiento del programa, incluida la detección de incidencias o posibles usos incorrectos del bono, comunicando esas irregularidades al Ministerio, que es quien toma las decisiones.

A pesar de esos informes, el gasto indebido se mantiene año tras año en un porcentaje similar, lo que evidencia que no se aplican nuevas medidas. El pago se reparte por anualidades: 2024, 2,1 millones; 2025, 4,1 millones; 2026, 2,82 millones; y 2027, 1,33 millones.

La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre – Real Casa de la Moneda se ocupa del sistema informático que permite tramitar el Bono Cultural Joven. La FNMT proporciona la identificación electrónica, garantizando autenticación y firma digital para un procedimiento completamente telemático. El sistema facilita el registro y control de las empresas adheridas, automatizando también comunicaciones y trámites.

La otra licitación

La otra licitación

La gestión de los pagos del Bono Cultural Joven está encomendada a la Sociedad Estatal Correos y Telégrafos, S.A., que emite las tarjetas prepago y otros medios de pago, transmite la información de los beneficiarios y coordina el sistema con TRAGSATEC y la plataforma tecnológica de la FNMT.

El contrato con esta entidad tiene un importe máximo de 5,6 millones de euros y se financiará con cargo al presupuesto del programa, prorrogado para 2024-2027, aumentando así el coste total de gestión del bono.

A pesar del elevado gasto en gestión, que supera los 27 millones de euros, el uso indebido del Bono Cultural Joven se mantiene año tras año, lo que cuestiona la eficacia de un sistema caro que no logra evitar fraudes ni garantizar el cumplimiento de sus objetivos.

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