María Jesús Montero
La vicepresidenta Montero reabre el debate: ¿«disculparme» o «disculpadme»?
La fórmula usada por la ministra de Hacienda en una intervención pública revive una duda frecuente sobre el uso correcto del imperativo en español
María Jesús Montero se despidió ayer del Ejecutivo en el que fue su último día en el Consejo de Ministros. La actual vicepresidenta será la candidata socialista a la Junta de Andalucía en las elecciones del 17 de mayo.
Una palabra pronunciada por Montero en ese acto ha devuelto a primer plano una discusión lingüística tan habitual como persistente: ¿es correcto decir «disculparme» o debería emplearse «disculpadme»?. Durante su discurso, la ministra de Hacienda se tropezó en dos ocasiones y dijo: «Disculparme».
La cuestión no es menor. Afecta al uso del imperativo, uno de los modos verbales que más dudas genera en el habla cotidiana. En este caso, la forma considerada normativa en español es «disculpadme», mientras que «disculparme» se interpreta como un uso incorrecto en contextos formales, como es una comparecencia política.
Qué dice la norma
Según la Real Academia Española, el imperativo del verbo «disculpar» en segunda persona del plural es «disculpad». Cuando se añade el pronombre, la forma correcta pasa a ser «disculpadme».
El error surge al sustituir el imperativo por el infinitivo («disculpar»), una construcción que se ha extendido en el habla coloquial, sobre todo en España. Es el mismo fenómeno que se observa en expresiones como «callaros» en lugar de «callaos».
Uso extendido, pero no recomendado
Aunque «disculparme» se escucha con frecuencia, especialmente en registros informales, no se considera adecuado en intervenciones públicas o discursos institucionales. En esos contextos, se recomienda mantener la forma normativa.
La propia RAE reconoce que el uso del infinitivo con valor de imperativo está muy difundido en la lengua hablada, pero insiste en que no debe emplearse en situaciones que requieran corrección formal.
La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero.
El caso refleja una tensión habitual entre norma y uso. La lengua evoluciona y muchas formas consideradas incorrectas acaban consolidándose con el tiempo. Sin embargo, en el estándar actual, la recomendación sigue siendo clara: lo correcto es «disculpadme».
La intervención de Montero ha servido, una vez más, para poner el foco en pequeños matices del idioma que, lejos de ser anecdóticos, marcan la diferencia en el uso preciso del español.