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Andrés Amorós
Crónica deAndrés AmorósSevilla

Morante nos trae, del Cielo, la gracia toreadora

Corta dos orejas por una faena primorosa, en su vuelta a los ruedos, en Sevilla

Morante de la Puebla, con el segundo de su lote, al que cortó la dos orejas

Morante de la Puebla, con el segundo de su lote, al que cortó la dos orejasEuropa Press

Con un ambiente realmente extraordinario, vuelve a los ruedos Morante de la Puebla, en el festejo inaugural de la temporada sevillana. Delante de Don Juan Carlos y ante las cámaras de Canal Sur, realiza un trasteo personalísimo, que entusiasma al público, y se le conceden las dos orejas. También corta un trofeo Roca Rey, por una faena de su estilo, y otro, David de Miranda, por su valor. Los toros de Garcigrande, manejables en general pero justos de fuerza y casta.

La corrida del Domingo de Resurrección en Sevilla es una de las más importantes de toda la temporada. Para mí, sin duda alguna, la número uno indiscutible, si atendemos a la estética de un ambiente de verdad único.

Ha concluido la tristeza de la Semana Santa, por muy poco triste que ésta sea, en Sevilla. Han volteado, jubilosas, las campanas de la Giralda: Cristo ha resucitado y los cristianos vivimos la esperanza. Lo escribió Mahler, a mano, intercalando una frase suya, en el manuscrito de su Segunda Sinfonía. Resurrección: «Moriré para vivir». Muchos siglos antes, San Pablo hizo la gran pregunta: «Muerte, ¿dónde está tu victoria?».

Imagen de la Maestranza durante el primer toro de la tarde, lidiado por José Antonio Morante de la Puebla

Imagen de la Maestranza durante el primer toro de la tarde, lidiado por José Antonio Morante de la PueblaEuropa Press

La ciudad entera huele hoy a lilas, a naranjos, a jazmines, a albahacas. Vivimos ahora, aquí, lo que compuso Stravinski: La consagración de la primavera. Lo definió un inglés, Havelock Ellis, que escribe sobre El alma de España: «Nada puede compararse a Sevilla, en abril».

¿Cómo festejar, en Sevilla, este Domingo de Pascua de Resurrección? ¡Vamos a los toros! Para los sevillanos, decía mi buen amigo Antonio Burgos, «éste es el gran rito primaveral».

Además de un extraordinario festejo taurino, éste es, también, un gran acontecimiento social: algo parecido a la inauguración de la temporada de ópera, en La Scala de Milán, que se convierte en el centro de toda Italia. Cuando camino hacia la Plaza, me siento un privilegiado. El coso del Baratillo brilla, al sol, como lo que es: una joya, cuidada con primor por la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. (Tal día como hoy, Juan Manuel Albendea proponía que, por eso, se le concediera el premio Hispania Nostra, de conservación del patrimonio).

Este año, además, adornan esta corrida muy especiales circunstancias. Si en este festejo siempre se llena esta Plaza, esta tarde, se abarrota. Vuelve a los ruedos Morante, que ha conseguido algo insólito: con un toreo de arte puro, convertirse en un imparable ídolo popular. Se une a eso que las diatribas de un Ministro tan «ecuánime» como Urtasun han provocado el efecto contrario: muchísimos jóvenes están descubriendo con pasión la Fiesta de los toros. (Quizá ha ayudado también a eso un Ministro de tan «sutiles» mensajes como Óscar Puente, que la calificó de «irrelevante»).

Los tres toreros brindaron sus primeros toros al Rey Juan Carlos, muy ovacionado este Domingo de Resurrección en Sevilla

Los tres toreros brindaron sus primeros toros al Rey Juan Carlos, muy ovacionado este Domingo de Resurrección en SevillaEuropa Press

Además, ésta es la primera vez que este festejo extraordinario se transmite en directo, en abierto, a través de Canal Sur: miles de personas, jóvenes y viejos, ricos y pobres, sanos o enfermos, aficionados o no, pueden presenciarlo, desde sus casas.

El acierto es tan rotundo que uno se pregunta cómo no se había hecho, hasta ahora. (Y sigue sin hacerse en otro acontecimiento como es la corrida de Goyesca de Ronda: no consigo entenderlo). Hay que aplaudir rotundamente a todos los responsables del acontecimiento popular, sean los que sean: Canal Sur, empresario, Maestrantes, toreros…

Por si todo esto fuera poco, se añade un hecho singular más: acude al festejo el Rey Don Juan Carlos. (Es la primera vez que asiste a una corrida de toros desde que no reside en España). Presencia el festejo desde el palco de los Maestrantes, junto a la Infanta Elena y al Teniente de Hermano Mayor, Marcelo Maestre. Los tres diestros le brindan su primer toro.

Esta es la primera corrida que organiza la nueva empresa, Lances de Futuro, que ha generado buenas expectativas. El resultado es claro: el abono se ha disparado un 35 % más. Hasta para la corrida del día de Corpus, de la que habían desertado muchos sevillanos, se ha colocado ya el ansiado cartel de «No hay billetes».

El primer toro de Morante echaba la cabeza para arriba y se paró en seguida, obligándole a cortar la faena

El primer toro de Morante echaba la cabeza para arriba y se paró en seguida, obligándole a cortar la faenaEFE

Seamos o no aficionados, los hechos están ahí, indiscutibles: la Fiesta de los toros, la Fiesta Nacional –eso es, le pese a quien le pese– está más viva que nunca. Igual que la Semana Santa. En general, igual que nuestra cultura tradicional española, que algunos han querido eliminar, en nombre de una presunta «modernidad».

Todas las miradas están fijas en Morante. Después de una jornada inolvidable, en Las Ventas, el 12 de octubre, decidió retirarse temporalmente. Estaba yo seguro de que volvería: el toreo es su vida… Lo ha hecho antes de lo que esperábamos: ¡bienvenido sea! Ahora mismo, todos los empresarios se lo disputan.

Aparece estrenando un vestido originalísimo, azul noche, bordado con cristales azules, con medias blancas. Alivia por alto al primer toro en los lances de recibo pero queda muy corto. Lo deja en el caballo con estilo clásico, flexionando la rodilla. El toro echa la cara arriba, en el peto, y flaquea. No ha permitido ni un lance lucido. Después de brindarlo a Don Juan Carlos, lo prueba con torería pero la res se para por completo y él corta la faena, como debe. No se puede torear sin toro. Mata con habilidad.

Morante de la Puebla comenzó la faena de muleta andándole al toro

Morante de la Puebla comenzó la faena de muleta andándole al toroEFE

En el cuarto, que sale suelto y flaquea, dibuja verónicas suaves, interrumpidas por un desarme. El toro es incierto, embiste irregular. Después del caballo, logra verónicas suaves, templadas, de categoría. Aguanta con valor un parón. Brinda al público. Comienza la faena andándole al toro por bajo: una verdadera preciosidad, algo que ahora muy raras veces vemos. Aunque el toro protesta, le va sacando muletazos con mando, con majestad. Sabe irse del toro con gracia. Cuando el toro se acaba, recurre a los remates de sabor clásico. Escucho una voz: «A mí, me gana». Otra: «Ya está el abono pagado». Son las graciosas exageraciones sevillanas pero responden a una realidad: Morante ha hecho una verdadera obra de arte, medida, clásica, ajustándose siempre –como debe ser– a las condiciones del toro. Y logra una estocada magnífica, a cámara lenta, que queda algo trasera. El Presidente concede las dos orejas, suenan los cánticos futboleros con su nombre («Jo-se-An-to-nio-Mo-ran-te-de-la-Pue-bla») y da la vuelta al ruedo, feliz.

No lo tiene fácil Roca Rey si quiere competir con Morante. Y él sí que quiere, por supuesto: como Luis Miguel Dominguín, su ídolo, aspira a ser «el número uno». Pero ha tenido la mala suerte de competir con este Morante (antes, era otra cosa), que está en plenitud, que torea con más estética y que tiene, por lo menos, tanta fuerza en la taquilla como él. ¿Qué baza le queda al peruano? La ambición, el valor y la continuidad en los triunfos. No parece suficiente. Y, en la Maestranza, además, actúa en campo ajeno.

Pase de pecho de Andrés Roca Rey, este Domingo de Resurrección en Sevilla

Pase de pecho de Andrés Roca Rey, este Domingo de Resurrección en SevillaEFE

El segundo toro flaquea ya en los lances de recibo, le miden el castigo. Quita David de Miranda por impávidas saltilleras; replica Roca Rey por chicuelinas y el toro rueda por la arena. La res ha quedado suave y noble. El comienzo de faena, de rodillas, es explosivo. Luego, el trasteo mandón, con un toro dócil y justo de fuerza, tiene escasa emoción. Pincha antes de la estocada y saluda.

No es fácil torear después de la faena al cuarto de Morante pero el quinto toro resulta el más noble de la tarde. Tira de casta Roca Rey, liga muletazos de mano baja por los dos lados, sin efectismos, y acaba logrando que el público entre en la faena. Esta vez, acierta con la espada: oreja.

David de Miranda triunfó el año pasado en esta Plaza a base de un valor que asustaba al público, quedándose muy quieto, al borde continuo del percance. Como José Tomás, aguanta más que domina, con su toreo vertical. Ahora, lo apodera Enrique Ponce (que debuta así como apoderado): puede enseñarle muchas cosas aunque su estilo sea muy diferente.

El tercero sale muy suelto, mansea claramente, huye a toriles. Las verónicas se quedan en intento. Hay que recoger a un toro suelto, antes de componer la figura. No está fina la cuadrilla y la gente se impacienta pero los toros mansos también tienen su lidia. El comienzo de muleta es lucido, rodilla en tierra, intentando sujetarlo, pero el toro se raja a tablas en seguida. Los intentos de sacarlo de allí son inútiles. David de Miranda se queda quieto pero eso no basta para resolver las dificultades. Pincha atravesado, sin estrecharse, y falla con el descabello.

David de Miranda, con el primero de su lote

David de Miranda, con el primero de su loteEFE

Voltereta de David de Miranda durante la lidia del último toro de la tarde

Voltereta de David de Miranda durante la lidia del último toro de la tardeEFE

Devuelto el sexto, el sobrero es otro manso, que le busca las vueltas al picador de reserva. David lo llama desde lejos, en el centro del ruedo, y recibe un fuerte porrazo. Citando de cerca, se la juega, impávido. Metido entre los pitones, se ha justificado con valor, al borde de un nuevo percance. Acierta con la espada: oreja.

Al salir de la Plaza, todo el mundo habla de Morante: ¿de qué van a hablar?... Algunos, que quieren presumir de exigentes, consideran excesiva la segunda oreja. Mi respuesta es sencilla: la faena merecía una oreja, sin duda, y la estocada, otra. Por otro lado, por mí, como si no le hubieran dado ningún trofeo: seguiría saboreando lo que ha hecho hoy Morante. Su toreo, esta tarde, no se parece en nada a lo que ahora mismo hacen todos los demás toreros…

En el séptimo aniversario de la muerte de Joselito, Ignacio Sánchez Mejías, esa figura tan admirada por el ministro Urtasun, hizo ir a Sevilla a su amigo Alberti y le encerró en un hotel, hasta que escribiera un poema. Esa misma noche, Rafael leyó su poema Joselito en su gloria, que incluye los famosos versos: «Mira cómo sube al cielo / la gracia toreadora».

Esta tarde, en la Maestranza, el diestro de La Puebla nos la ha devuelto: «Morante nos trae, del cielo, / la gracia toreadora». La gracia del clasicismo, del mejor toreo sevillano.

Con su vuelta a los ruedos, la Fiesta Nacional está de enhorabuena. Y supongo que el ministro Urtasun estará feliz…

FICHA

  • SEVILLA. Plaza de Toros de la Real Maestranza de Sevilla. Domingo de Resurrección, 5 de abril de 2026. «No hay billetes». Asiste el Rey Don Juan Carlos, al que los tres diestros brindan su primer toro.
  • TOROS DE GARCIGRANDE (6º, sobrero), manejables, en general; varios, justos de fuerza y casta; el mejor, el quinto.
  • MORANTE DE LA PUEBLA, de azul noche , bordado con cristales, estocada (silencio). En el cuarto, gran estocada (dos orejas).
  • ROCA REY, de berenjena y oro, pinchazo y estocada (saludos). En el quinto, estocada (oreja y petición de la segunda).
  • DAVID DE MIRANDA, de purísima y oro, pinchazo atravesado y cuatro descabellos (silencio). En el sexto, estocada (oreja).
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