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Huevos de Pascua

Huevos de Pascua

Por qué se regalan huevos de Pascua: el origen cristiano de una tradición milenaria

Parece evidente que su origen está en las gallinas, pero antes de preguntarse qué fue antes, si el huevo o la gallina, es preciso viajar hasta los primeros siglos del cristianismo

Están por todas las tiendas y supermercados desde hace semanas, todos con la misma forma y hechos del mismo material, pero con distinto envoltorio. Los huevos de Pascua hechos de chocolate invaden las estanterías de los comercios —como el panetone o el roscón en Navidad— cada año por estas fechas, antes de que llegue el Domingo de Resurrección. La Pascua es un momento de alegría por la Resurrección de Jesucristo que también está lleno de tradiciones como la de esconder huevos para que los busquen los niños. Ahora bien, ¿cuál es el origen histórico de esta tradición cristiana?

Parece evidente que su origen está en las gallinas, pero antes de preguntarse qué fue antes, si el huevo o la gallina, es preciso viajar hasta los primeros siglos del cristianismo y, más adelante, al mundo medieval. Las festividades como la Semana Santa se han ido adaptando ligeramente a los tiempos. Los primeros cristianos, y después los medievales, vivían la Cuaresma de forma mucho más severa. Durante esos 40 días, los cristianos practicaban el ayuno y la abstinencia. No era algo elegido al azar; existían una serie de normas canónicas que prohibían comer carne, leche, queso o mantequilla, manteca de cerdo y huevos. Es decir, que los cristianos solo podían comer vegetales, pan, legumbres y pescado.

Esta dieta tan estricta, que fue perdiendo fuerza con el paso de los siglos, suponía un problema para la conservación de alimentos. A pesar de las restricciones, las gallinas seguían poniendo huevos. Para aprovechar ese excedente de huevos, los cristianos los cocían para conservarlos y que durasen algún tiempo más. Cuando se acababa el ayuno, pasaba la Semana Santa y se celebraba la Resurrección de Cristo, esos huevos se convertían en uno de los primeros alimentos que se volvían a comer.

De la gallina al huevo de chocolate

En la Pascua, el huevo se convirtió en algo más que un alimento. Su simbología era muy importante para los cristianos porque alberga vida en su interior. Durante la Edad Media, los huevos empezaron a decorarse: se pintaban con motivos y distintos colores, convirtiéndose en símbolos de la alegría pascual. Era una forma sencilla de celebrar ese momento tan especial para los cristianos, y las familias empezaron a usarlos como juego para los niños.

Ya en el siglo XVI aparecen las primeras menciones a la búsqueda de huevos, pero la figura del famoso conejo como repartidor aparece documentada por primera vez en el libro De ovis paschalibus (Sobre los huevos de Pascua), de Georg Franck von Franckenau, en 1682. Según la tradición alemana, el Domingo de Resurrección esta liebre (Osterhase) dejaba huevos escondidos por la casa y el jardín para que los niños que se habían portado bien los buscasen. Aunque fue a partir del siglo XVIII, y especialmente en el XIX, cuando los pasteleros de toda Europa empezaron a vaciar huevos para rellenarlos de chocolate. Este experimento culinario encantó a niños y padres, lo que popularizó todavía más esta tradición que inmigrantes alemanes (conocidos como los Pennsylvania Dutch) trasladaron a Estados Unidos, donde se convirtió en un producto que cada año alegra las estanterías de los supermercados de gran parte del mundo.

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