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Ernest Urtasun durante la Sesión de control al gobierno en el Senado este martesEFE

Urtasun escenifica nuevas devoluciones de obras incautadas en la Guerra Civil

El acto de hoy en Sigüenza reactiva el debate sobre las restituciones y el alcance de las incautaciones realizadas por ambos bandos

El Ministerio de Cultura se sigue aposentando en contra del legado que, para bien o para mal, mantiene viva la historia de España. Desde que se aprobó la Ley 20/2022, de Memoria Democrática, el Gobierno ha devuelto cerca de una veintena de obras a sus propietarios legítimos o instituciones, del inventario de 5.126 bienes incautados.

Este 9 de abril, Ernest Urtasun preside un nuevo acto de restitución en el Museo Diocesano de Arte Antiguo de Sigüenza, donde se entregará a las iglesias de Yebes y Parejas varias piezas expoliadas durante la Guerra Civil Española.

Las obras que Urtasun devolverá a su lugar de origen permanecían en los depósitos del Museo del Prado. Se trata de la tabla pasada al lienzo Cristo ante Pilatos y dos fragmentos de La Anunciación.

'Cristo ante Pilatos'Museo del Prado

Conviene, sin embargo, ampliar el foco. Durante la contienda, la Segunda República Española también incautó miles de obras a través de la Junta de Incautación y Protección del Patrimonio Artístico. Aquellas intervenciones se justificaron en buena medida como una política de salvaguarda del patrimonio ante el riesgo de destrucción, pero una parte relevante de esos bienes no fue restituida y terminó integrada en colecciones públicas o depósitos estatales.

A partir de ese precedente, el actual proceso de devoluciones reabre un debate de fondo: si el criterio de restitución debe aplicarse de forma selectiva o si debería extenderse al conjunto de incautaciones realizadas durante la guerra, con independencia del bando que las ejecutó. La cuestión afecta tanto a la coherencia de la política patrimonial como a la interpretación pública del pasado.

No todas las piezas incluidas en ese inventario responden a incautaciones realizadas por el franquismo. Una parte significativa procede de actuaciones llevadas a cabo por la propia administración republicana en plena guerra, muchas de ellas con fines de protección.

El problema radica en que los procesos de devolución posteriores fueron incompletos y, en ocasiones, opacos, lo que dejó un rastro de titularidades sin resolver. Hoy, la política de restituciones avanza sobre ese terreno irregular, donde la línea entre reparación histórica y revisión selectiva del pasado sigue siendo objeto de controversia.