La novela, publicada en 2003, traza dos historias paralelas. Por un lado, la de Flora Tristán. Por otro, la de su nieto, el pintor Paul Gauguin. La novela contrapone dos formas de utopía. Una colectiva, otra individual. Ambas acaban enfrentadas a la realidad. Vargas Llosa reflexiona sobre el precio de los ideales. También sobre la dificultad de alcanzarlos sin renuncias.