Fiodor Dostoievski empleó 26 días en escribir El jugador. Lo hizo además mientras escribía Crimen y castigo, otra obra maestra, en un hito sin comparación. Había firmado un contrato para escribir un libro de «al menos 175 páginas» y solo faltaban 30 días para que se cumpliera el plazo por lo que, si no se entregaba, el editor adquiriría los derechos de sus obras para siempre. La historia de la creación de El jugador (y de Crimen y castigo) es hermosa, pues el relato lo dictaba un desesperado Dostoievski a una admiradora, Anna Snitkina, que se ofrecio a ayudarle y terminó convirtiéndose en su esposa y proporcionándole la única y final felicidad que el gran y desdichado autor conoció en su vida.