El escritor Eduardo Mendoza ha presentado este lunes en Barcelona La intriga del funeral inconveniente
Eduardo Mendoza apela por sacar a Sant Jordi de la festividad del Día del Libro: «No pinta nada»
En la presentación de la última novela de su popular detective sin nombre, La intriga del funeral inconveniente, el escritor español habla de la actualidad de su trabajo, la importancia del humor y su visión del mundo
El escritor Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943) ha presentado este lunes en su ciudad natal La intriga del funeral inconveniente, una nueva historia de su popular detective sin nombre, que en esta ocasión se verá atrapado en una trama financiera desencadenada por una aparentemente trivial crónica de un sepelio publicada en un diario local.
El escritor español, que en 2025 recibió el Premio Princesa de Asturias de las Letras, ha desempolvado al personaje del detective sin nombre para su última novela, una sátira social y policial que habla de corrupción financiera. Hace unos años aseguró que ya se retiraba, pero no fue capaz de cumplir con la palabra: «Me dije: '¿Y qué hago? ¡Si no tengo nada más que hacer!'».
La serie de Mendoza del detective anónimo se remonta al año 1978 y suma hasta la fecha, con la publicación de esta última entrega, un total de seis novelas: El misterio de la cripta embrujada (1978), El laberinto de las aceitunas (1982), La aventura del tocador de señoras (2001), El enredo de la bolsa y la vida (2012), El secreto de la modelo extraviada (2015) y La intriga del funeral inconveniente (2026).
El regreso del detective
En una rueda de prensa con motivo de la presentación de este último libro, el segundo desde que aseguró que se retiraba, Mendoza ha explicado que el detective sin nombre es su «alter ego», pero «más listo, más atrevido y con más éxito con las mujeres».
Además, ha afirmado que escribe todos los días, aunque no siempre fructifica el trabajo. «Nueve de cada diez cosas que empiezo no llegan a término». No obstante, reconoce que ahora está más «relajado» y que ahora escribe «sin obligaciones» y por «divertimento».
En su última novela, ha introducido la figura de un periodista en ciernes, Ramoncito Valenzuela, el autor de una crónica funeraria desafortunada que precipita toda la trama llena de intrigas, sátira y parodias.
El autor ha aprovechado para replicar algunos de los errores clásicos del escrito periodístico con los que se topa en la prensa en la actualidad, aunque ha querido dejar clara su «admiración» por el oficio de informar.
El escritor Eduardo Mendoza ha presentado la nueva historia de su popular detective sin nombre
«Ahora hay información en todas partes, pero los periodistas la ordenan, ayudan a que el público pueda generarse una opinión», ha dicho.
A pesar de que reconoce que el mundo vive un «momento particularmente malo», llama a poner en perspectiva otros momentos pasados. «No puedes pasar el día pensando que va a caer una bomba. Hay que vivir», ha señalado.
«Muchos a mi edad se vuelven cada vez más cascarrabias, pero yo cada vez estoy más contento. Será que todo no anda bien», ha bromeado.
El humor, ingrediente indispensable
En su forma de vivir y de escribir no puede evitar incluir el sentido del humor. «Me vino ya de nacimiento y no sé si sirve mucho, pero me sale. El humor y la literatura siempre están ahí», ha añadido.
Mendoza ha reflexionado que, en estos momentos, «hay gente en el poder que no inspira mucha confianza». «El género humano está mal diseñado, qué le vamos a hacer», ha aseverado el autor, para quien los actuales líderes mundiales no son merecedores de una de sus novelas.
«No sé qué le puede pasar a un personaje para decir que quiere destruir una civilización. No lo puedo entender», ha señalado a propósito del presidente de EE.UU. Donald Trump.
«Creo en el subgénero de la literatura del humor. El humor en un escenario tiene la réplica constante e inmediata, pero un libro implica lanzarse al vacío y que lo acabe leyendo alguien que será como sea, mujer u hombre, feliz o infeliz, listo o tonto. Y todo eso lo tienes que prever. Es la clave. Y ya está», ha añadido.
«Fuera Sant Jordi»
Coincidiendo con la presentación de la novela en la ciudad condal, el reconocido escritor –ganador del Premio Planeta en 2010 por Riña de gatos. Madrid 1936– ha mostrado su rechazo a que el 23 de abril sea 'el día de Sant Jordi' y no 'el día del libro'.
«Voy a empezar a hacer campaña de que 'fuera Sant Jordi'. Es el día del libro. Siempre se le llamó día del libro. Sant Jordi no pinta nada. Era un maltratador de animales y seguramente no sabía leer», ha defendido.
El escritor Eduardo Mendoza recibió el Premio Princesa de Asturias de las Letras en 2025
El autor de La ciudad de los prodigios ha añadido que Sant Jordi «no tenía nada que ver con los libros». «No es el patrono de los escritores. No es nada», ha añadido.
«Esa es mi campaña», ha reiterado Mendoza antes de reconocer que afronta el próximo 23 de abril «con resignación» porque «es un día duro».