Procedente de la colección de Hermann y Johanna Ploschitzki antes de 1930, la obra pasó en 1932 a Johanna Ploschitzki y, un año después, a Marion B. Ploschitzki. El 23 de marzo de 1935 fue incluida como lote 57 en una subasta de la casa Paul Graupe en Berlín, sin que esté claro si llegó a venderse. En 1937 fue confiscada y subastada por la Gestapo de Bremen, en el contexto de la persecución nazi contra coleccionistas judíos. Desde entonces, su paradero es desconocido, aunque consta una reclamación de restitución presentada por Marion Tolnai y su rastro figura en documentación de la época.