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Morante de la Puebla, durante su traslado a la enfermería

Morante de la Puebla, durante su traslado a la enfermeríaEFE

Lea el parte médico de Morante de la Puebla tras su cornada en la Feria de Sevilla

El torero tuvo que ser intervenido durante más de dos horas por unas heridas con pronóstico «muy grave» según el cirujano de La Maestranza

El parte médico firmado por el doctor Octavio Mulet Zayas, cirujano jefe de la enfermería de la plaza de la Maestranza de Sevilla, otorga un pronóstico «muy grave» la cornada sufrida este lunes durante la lidia del cuarto toro por Morante de la Puebla.

El percance se produjo al comienzo de la faena del segundo toro de su lote, que ha salido muy suelto, no ha obedecido al capote y ha derribado al torero, hiriéndole en el glúteo.

El diestro sevillano estaba bordando el toreo y había cortado una oreja al primero de la tarde. Sin embargo, ese segundo astado le ha herido gravemente, hasta el punto de que ha tenido que ser operado en la misma plaza durante cerca de dos horas. El parte médico da buena medida de la gravedad del percance, por el que ha sido ingresado.

Dicho parte, firmado por el cirujano Octavio Mulet Zayas, fija como diagnóstico una «herida por asta de toro en margen anal posterior con trayectoria de unos 10 cm, lesionando parcialmente musculatura esfinteriana anal y con perforación en cara posterior de recto de 1,5 cm», comienza diciendo. «Lavado de herida, y reparación de pared rectal y aparato esfinteriano. Drenaje aspirativo en espacio postanal y retro rectal», concluye.

Imagen del parte médico de Morante de la Puebla

Imagen del parte médico de Morante de la Puebla

Debido a este percance de Morante, el festejo ha quedado en un mano a mano entre Borja Jiménez y Tomás Rufo.

Jiménez, también sevillano, paseó un trofeo del segundo y perdió alguno más tras fallar con la espada la faena al toro que hirió precisamente a Morante, y del que se tuvo que hacer cargo. De hecho, durante la lidia de ese astado dejó la montera delante de la enfermería como gesto de compañerismo. Tras una buena faena, Jiménez falló con la espada y se quedó sin trofeo.

Tomás Rufo, por su parte, no tuvo su mujer tarde en el coso sevillano, que volvió a colgar el cartel de «no hay billetes».

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