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El año del hambre de Madrid (1818), de José Aparicio, en el Museo del Prado

El año del hambre de Madrid (1818), de José Aparicio, en el Museo del PradoDaniel González/EFE

El Prado estrena formato expositivo con una obra de José Aparicio olvidada por la agenda ideológica del XIX

El año del hambre de Madrid, que fue víctima de la nueva realidad ideológica liberal tras la Revolución de 1868, «ilustra la fama y vaivenes de la fortuna al pasar de la cúspide del Prado al ostracismo, a ser expulsada literalmente del museo»

El Museo Nacional del Prado mantiene su espíritu innovador con la inauguración de un nuevo formato expositivo que tendrá como protagonista a una única obra con una exposición centrada en torno a ella. La pieza elegida para iniciar este proyecto ha sido El año del hambre de Madrid, pintada en 1818 por José Aparicio.

El director del museo, Miguel Falomir, ha declarado que el objetivo de este programa es «invitar al espectador a contemplar una obra que, más allá de sus méritos estéticos, permita reflexionar sobre aspectos de la historia del arte que a menudo pasan inadvertidos».

La obra escogida para la ocasión, desconocida hoy día para el público, fue una de las más admiradas del museo durante el reinado de Fernando VII, donde llegó a «eclipsar» a figuras como Francisco de Goya y José de Madrazo, según ha explicado Falomir durante la presentación de la exposición este lunes.

Documentos del archivo del Museo revelan cómo el cuadro de Aparicio estaba valorado en 60.000 reales, mientras que Los fusilamientos de patriotas madrileños, más conocido como Los fusilamientos del 3 de mayo, de Goya, no pasaba de los 8.000.

«Ilustra la fama y vaivenes de la fortuna al pasar de la cúspide del Prado al ostracismo, a ser expulsada literalmente del museo», ha afirmado el director, al tiempo que ha resaltado que la obra de Aparicio fue «la primera en la que pensó» para el nuevo formato.

El lienzo, de grandes dimensiones –315 por 437 centímetros–, representa a un grupo de figuras famélicas rechazando el pan que unos soldados franceses les ofrecen durante la hambruna que asoló Madrid en 1811 y 1812.

El año del hambre de Madrid (1818), de José Aparicio

El año del hambre de Madrid (1818), de José AparicioWikimedia Commons

La obra de Aparicio fue presentada en la apertura del Museo Real de Pintura y Escultura en 1819 como una alegoría de la «constancia española» y la fidelidad incondicional al absolutismo de Fernando VII, según ha explicado Carlos G. Navarro, uno de los comisarios de la muestra.

La inscripción 'Nada sin Fernando' grabada en una de las pilastras de la escena, refuerza esa carga propagandística a la vez que convierte una catástrofe reciente en instrumento de legitimación para el monarca.

La reconstrucción de su ubicación original en el museo, realizada en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid, ha permitido indagar en el episodio fundacional de la institución y desvelar el peaje ideológico que impuso el absolutismo de Fernando VII en aquel espacio, que por entonces era de su propiedad, según ha subrayado la pinacoteca.

Una obra maestra apartada por la ideología política del XIX

El periplo de este cuadro comienza a partir de 1872, cuando la anexión del Museo de la Trinidad al recién nacionalizado Museo de Pintura y Escultura obligó a reorganizar las colecciones y decidir qué obras permanecían en el edificio Villanueva (la sede principal). La obra de Aparicio fue víctima de la nueva realidad ideológica al ser considerada incompatible con el discurso liberal tras la Revolución de 1868.

Por esta razón, el lienzo se trasladó en 1874 al Ministerio de Fomento, al mismo tiempo que Goya adquirió un mayor protagonismo y presencia en el Prado, que llegó a tener hasta trece de sus obras en exposición. Celia Guilarte, comisaria de la muestra, ha explicado que en ese momento la prensa seguía en defensa del 'cuadro del hambre' y argumentaba que su salida solo se entendía por motivos políticos. «Esto no era así. Entonces, Goya era tradición y Aparicio, modernidad», ha matizado Guilarte.

Carlos G. Navarro, Comisario y conservador del Departamento de Pintura del Siglo XIX y Celia Guilarte, Comisaria y conservadora de Museos, presentan en rueda de prensa en el Museo del Prado El año del hambre de Madrid (1818)

Carlos G. Navarro y Celia Guilarte presentan El año del hambre de Madrid (1818)Daniel González/EFE

Pocos años después, en 1881, la obra pasó a decorar los pasillos del Senado, desde donde fue nuevamente trasladada en 1888 al Museo Nacional de Arte Moderno, donde quedó prácticamente olvidada. En este sentido, la muestra subraya esa inversión de roles entre Aparicio y Goya. Mientras que el primero optó por una retórica académica y un heroísmo estático para ensalzar un régimen, Goya capturó la violencia «descarnada y universal», según el Prado. Una genealogía política que, como apunta la pinacoteca, tiene continuidad en obras como el Fusilamiento de Torrijos de Antonio Gisbert y culmina un siglo después en el Guernica de Picasso.

Tras su paso por el Museo de Arte Moderno, la obra llegó al Museo de Historia de Madrid en 1927, donde permanece en depósito del Prado hasta la actualidad. Su regreso temporal al edificio Villanueva, tras más de 150 años, ha estado acompañado de una restauración que ha mejorado la estabilidad y legibilidad del lienzo.

La muestra, que podrá visitarse desde este lunes hasta el 13 de septiembre en la sala 66 del edificio Villanueva, contará con un ciclo de conferencias los días 13, 16, 20 y 23 de mayo, así como un coloquio sobre crítica de arte y medios de comunicación el próximo 7 de mayo, moderado por el periodista Rubén Amón y con la participación de Inés Martín Rodrigo, Daniel Gascón y Jesús García Calero.

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